La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes deja a la organización más poderosa de México sin un heredero consolidado; analistas advierten riesgo de fragmentación violenta.
El operativo en la sierra de Tapalpa de este 22 de febrero no solo neutralizó a «El Mencho», sino que demolió la estructura de mando del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). A diferencia de otros grupos criminales, esta organización carece de una línea sucesoria clara tras la extradición y condena de «El Menchito». Ahora, los despachos de inteligencia de México y Estados Unidos centran su atención en cinco figuras que podrían reclamar el vacío de poder.
El linaje frente a la estructura militar
El candidato con mayor legitimidad de sangre es Juan Carlos Valencia González, alias “El 03”. Hijastro del capo e hijo de Rosalinda González, controla el brazo armado «Grupo Élite». Su influencia en Jalisco y Colima, sumada a su estatus familiar, lo posiciona como el sucesor natural. Sin embargo, la Fiscalía General de la República (FGR) destaca a Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, “El Sapo”, como el perfil con mayor respaldo operativo y logístico, especializado en reclutamiento y con apoyo directo de otros familiares de Oseguera.
Los jefes regionales y el control del centro
Fuera del círculo familiar aparecen figuras de peso territorial. Audias Flores Silva, “El Jardinero”, es considerado el jefe regional más poderoso; administra plazas en Nayaárit y Michoacn, siendo una pieza clave para la expansión en Zacatecas. Por otro lado, Ricardo Ruiz Velasco, “El Doble R”, domina la zona metropolitana de Guadalajara, el centro neurálgico del cartel, lo que le otorga un poder estratégico sobre las finanzas y la logística urbana.
Finalmente, el análisis incluye a Heraclio Guerrero Martínez, “El Tío Lako”, quien desde Michoacán controla el flujo de recursos mediante el robo de combustible a gran escala. Analistas en seguridad advierten que, ante la falta de un mecanismo de sucesión visible, el CJNG enfrenta dos caminos: una reestructuración interna bajo una nueva alianza o una fragmentación violenta que podría recrudecer la inseguridad en el occidente del país. Los recientes bloqueos en cuatro estados tras la caída del líder se interpretan como el inicio de esta fase de inestabilidad.
Fuente: Análisis de Inteligencia Federal | © Redacción NoticiasPV


