El investigador histórico Moisés Hernández López presentó en el Centro Universitario de la Costa un recorrido por la obra de Rodolfo Pulido, Harry Rowed, Óscar Rosales y Norwood Simmons, cuatro autores fundamentales para comprender la memoria visual y la transformación histórica de Puerto Vallarta.
En el marco de la Semana de las Artes 2023, organizada por la Licenciatura en Artes Visuales del Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara, el investigador histórico Moisés Hernández López impartió el conversatorio La imagen y la memoria: cuatro miradas sobre el Vallarta del siglo XX.

La actividad se realizó por invitación de la maestra María Cristina Mercado, docente y coordinadora de la Licenciatura en Artes Visuales, y reunió a estudiantes de distintas disciplinas interesados en la fotografía, el arte, la historia y la preservación del patrimonio cultural de Puerto Vallarta.
La fotografía como testimonio de la historia de Puerto Vallarta
Durante el encuentro, Moisés Hernández analizó la importancia de la fotografía como documento histórico y como uno de los principales elementos en la construcción de la memoria colectiva.
Las imágenes antiguas no solo permiten observar cómo eran las calles, los paisajes, las viviendas y la vida cotidiana de una comunidad. También muestran las transformaciones sociales, urbanas y culturales experimentadas por Puerto Vallarta a lo largo del siglo XX.
A partir de esta perspectiva, el investigador explicó que cada fotografía constituye una forma de interpretar el pasado. El encuadre, el momento registrado, los personajes y los espacios seleccionados por el fotógrafo participan en la creación de aquello que una sociedad conserva y reconoce como parte de su historia.

Cuatro fotógrafos del antiguo Vallarta
El conversatorio se concentró en el legado visual de Rodolfo Pulido, Harry Rowed, Óscar Rosales y Norwood Simmons, cuyas obras abarcan aproximadamente desde la década de 1920 hasta mediados de la década de 1960.
A través de sus cámaras, estos fotógrafos documentaron distintas etapas de la evolución de Puerto Vallarta y contribuyeron a conformar el imaginario relacionado con el llamado Viejo Vallarta.
Sus fotografías permiten reconocer una población todavía marcada por su relación con el mar, el río Cuale, las montañas, los barrios tradicionales, las actividades comerciales y la vida comunitaria. Al mismo tiempo, registran el proceso mediante el cual la antigua localidad comenzó a transformarse en un destino conocido internacionalmente.
Hernández examinó la narrativa visual, la técnica y el contexto histórico de cada autor, señalando que sus obras no deben entenderse únicamente como imágenes nostálgicas. Son también fuentes documentales que permiten estudiar los cambios en la arquitectura, el paisaje, las costumbres, la actividad económica y la organización social de Puerto Vallarta.
La construcción visual del Viejo Vallarta
La charla ofreció un recorrido por diferentes representaciones del puerto durante el siglo XX. Cada fotógrafo construyó una mirada particular sobre la localidad y sus habitantes.
Aunque sus estilos y circunstancias fueron distintos, las imágenes de Pulido, Rowed, Rosales y Simmons comparten un valor esencial: conservaron fragmentos de una ciudad que comenzó a desaparecer o transformarse con el crecimiento urbano, la apertura de nuevas vías de comunicación y el desarrollo turístico.
La revisión de estas fotografías permitió reflexionar sobre la manera en que se ha construido la imagen histórica de Puerto Vallarta. Algunas escenas se convirtieron en símbolos recurrentes de la identidad local, mientras que otras preservaron aspectos menos conocidos de la vida diaria.
De esta forma, el conversatorio mostró que la memoria visual de una ciudad no surge de una sola imagen ni de una única interpretación. Se forma mediante la acumulación de miradas, testimonios, documentos y experiencias que, al ser estudiados en conjunto, ayudan a comprender la complejidad del pasado.
Repensar el presente a través de la memoria
Durante su exposición, Moisés Hernández planteó la necesidad de comprender la memoria como un ejercicio activo y no solamente como una contemplación nostálgica de tiempos anteriores.
Mirar el pasado permite reconocer los procesos que han dado forma al presente, identificar las pérdidas ocasionadas por el crecimiento urbano y valorar los elementos culturales, sociales y naturales que todavía forman parte de la identidad vallartense.
El investigador propuso la resignificación de la historia como una herramienta fundamental contra la repetición de las injusticias y la barbarie en nuestro entorno, comunidad y ciudad.
Desde esta perspectiva, preservar el patrimonio fotográfico no consiste únicamente en conservar imágenes antiguas. También implica mantener disponibles testimonios que pueden ayudar a las generaciones presentes y futuras a comprender su procedencia, cuestionar su realidad y participar de manera consciente en la construcción de la ciudad.
Taller de conservación preventiva de fotografías y documentos
Como parte final de la actividad, Hernández impartió un breve taller de conservación preventiva documental desde casa.
Durante este ejercicio compartió recomendaciones básicas para proteger fotografías, cartas, documentos y archivos familiares frente a factores como la humedad, la luz directa, el polvo, los cambios de temperatura, el uso de materiales inadecuados y la manipulación constante.
El propósito fue sensibilizar a los estudiantes sobre la importancia de identificar, ordenar y preservar los archivos personales y familiares. Cada fotografía puede contener información sobre personas, lugares, celebraciones, viviendas, actividades económicas y formas de vida que, con el paso del tiempo, adquieren un valor histórico difícil de recuperar si el documento original desaparece.
Preservar la memoria visual de Puerto Vallarta
El conversatorio La imagen y la memoria: cuatro miradas sobre el Vallarta del siglo XX permitió vincular la investigación histórica con las artes visuales y la conservación documental.
La obra de Rodolfo Pulido, Harry Rowed, Óscar Rosales y Norwood Simmons constituye un patrimonio visual indispensable para estudiar la historia de Puerto Vallarta. Sus fotografías no solo registraron espacios y personas: contribuyeron a construir la memoria colectiva y la representación cultural de la ciudad.
Preservar estos archivos, estudiarlos críticamente y difundirlos entre las nuevas generaciones es una tarea fundamental para mantener viva la memoria de Puerto Vallarta y comprender las transformaciones que han definido su identidad.
Fotografias por: Ada O’Connor









