Activistas y víctimas en la Sierra-Costa de Michoacán denuncian un patrón de asedio sistemático que busca el control de rutas estratégicas mediante el terror.
La disputa por la Sierra-Costa de Michoacán ha escalado a niveles de guerra urbana y rural en este 2026. Habitantes de municipios como Coahuayana y Aquila reportan un patrón táctico preciso utilizado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para obligar a familias enteras al desplazamiento forzado. El objetivo es claro: dominar un corredor estratégico para el tráfico de armas y precursores químicos en el Pacífico.
El asedio desde las alturas
Activistas de derechos humanos detallan que el método de incursión inicia con la toma de los cerros que rodean a los pueblos. Desde posiciones elevadas, los grupos armados instalan puestos de vigilancia y comienzan ataques indiscriminados con armamento de alto calibre contra las viviendas. A esta presión se suma el uso de drones cargados con explosivos que lanzan bombas de manera generalizada para infundir miedo y desestabilizar cualquier intento de resistencia comunitaria.
Incursiones de madrugada e incomunicación
Los testimonios recogidos por el canal Ruido Social describen que, tras el hostigamiento a distancia, el cártel ingresa a las comunidades durante la madrugada utilizando «carros monstruo» (vehículos con blindaje artesanal). Una vez dentro, los sicarios confiscan teléfonos, alimentos y vehículos, dejando a los pobladores incomunicados. «Llegan gritando el nombre del cártel y sacan a la gente de sus casas; muchos solo alcanzan a huir al monte con lo que llevan puesto», relatan las víctimas.
El desamparo oficial
Para las familias desplazadas, el calvario no termina con la huida. Víctimas como Evangelina Contreras denuncian que las autoridades evitan reconocer el desplazamiento forzado como un delito de lesa humanidad para eludir la responsabilidad de brindar apoyo y asentamientos seguros. Mientras el gobierno estatal y federal minimizan el impacto, comunidades como Santa María Ostula y Villa Victoria permanecen bajo un asedio constante que amenaza con borrar del mapa a los pueblos originarios de la región.
Fuente: Ruido Social / Testimonios de Víctimas | © Redacción NoticiasPV