La presidenta de México salió al paso tras el operativo en Tapalpa; aseguró que abatir al líder del CJNG fue una decisión de peso y no un movimiento para inflar su aprobación.
A pesar de que el 82% de los mexicanos aplaudió el operativo donde cayó Nemesio Oseguera Cervantes, la presidenta Claudia Sheinbaum quiso marcar distancia de cualquier tinte político o «triunfalista». Durante su mañanera, la mandataria afirmó que la orden de ir por el líder del CJNG en las cabañas de Tapalpa no se dio pensando en la popularidad de su gobierno, sino como una respuesta «responsable» ante la criminalidad que asfixia al país.
El riesgo lo corren otros
Sheinbaum fue clara al dar el crédito a los soldados y marinos que ejecutaron la misión, reconociendo que son ellos quienes ponen el cuerpo en la línea de fuego. «El reconocimiento a las fuerzas armadas es muy importante porque ellos son los que arriesgan la vida», señaló, tratando de suavizar la imagen de un gobierno que ordena operativos de alto impacto desde la comodidad de un escritorio.
Uso de la fuerza: ¿Paz o guerra?
Aunque el desenlace fue el abatimiento del capo, la jefa del Ejecutivo insistió en que su administración no está construyendo una narrativa de guerra, sino aplicando el «uso racional de la fuerza» bajo el amparo de la ley. Según su postura, el fin último es alcanzar la paz, aunque para lograrlo el Estado tenga que intervenir con toda la potencia militar, como sucedió el pasado domingo en el sur de Jalisco.
Fuente: Presidencia de la República | © Redacción NoticiasPV


