Fue atendido por personal paramédico de Protección Civil del área de Guardavidas
Un momento de tensión se vivió en la playa de Sayulita, donde la rápida intervención de guardavidas evitó una posible tragedia, luego de que un menor de edad fuera arrastrado por una zona de fuerte corriente y quedara imposibilitado para salir por sus propios medios.
De acuerdo con la Dirección de Protección Civil y Bomberos de Bahía de Banderas, el incidente ocurrió mientras personal de guardavidas realizaba labores preventivas en la zona, cuando detectaron a un masculino en evidente estado de riesgo, agotado y luchando por mantenerse a flote tras haber ingerido agua de mar.
La situación activó de inmediato los protocolos de auxilio.
Con el apoyo de surfistas que se encontraban en el área, se logró ingresar al mar y efectuar el rescate de manera segura, sacándolo de la zona de peligro en cuestión de minutos.
Una vez en la orilla, paramédicos y personal de sanidad brindaron atención prehospitalaria dándose cuenta que se trataba de un menor menor, quien presentaba síntomas de hipoxia derivada de la inmersión. Fue estabilizado mediante suministro de oxígeno y colocado en posición de seguridad, para posteriormente ser trasladado en una ambulancia de BayWatch al Hospital de San Pancho, donde quedó bajo valoración médica.
En el operativo también participaron elementos de la Secretaría de Marina, quienes en coordinación con guardavidas y paramédicos reforzaron las acciones para salvaguardar la vida del menor, destacando la importancia del trabajo conjunto en situaciones de emergencia.
Autoridades reiteraron el llamado a la población y turistas a extremar precauciones al ingresar al mar, especialmente en zonas con corrientes, así como a atender en todo momento las indicaciones del personal de rescate.
Entre las principales recomendaciones destacan evitar nadar en estado de cansancio o bajo los efectos del alcohol, no ingresar a zonas profundas si no se sabe nadar y mantener vigilancia constante sobre menores de edad.
Este hecho pone de relieve que, en cuestión de segundos, una situación recreativa puede convertirse en una emergencia, pero también demuestra que la oportuna respuesta de los cuerpos de auxilio puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.