Reformas mejoraron empleo pero no redujeron desigualdad: OCDE

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El conjunto de reformas económicas aplicadas en el país en los años recientes mejoraron el empleo formal aunque no lograron reducir los niveles de desigualdad ni pobreza en México, sostuvo este martes la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El organismo planteó la necesidad de que los programas sociales enfocados a la población de menor ingreso sean fortalecidos.

Sostuvo que el incremento en las tasas de interés por el Banco de México (BdeM) y la caída de la inversión pública para reducir el déficit fiscal y la deuda pública, medida adoptada por la Secretaría de Hacienda no están respaldando el crecimiento económico

La OCDE publicó este martes su reporte Perspectivas económicas, que aborda la situación de todos los países miembro y de la economía mundial. En específico sobre México, sostuvo que la economía se ha beneficiado de la concreción de inversiones que se habían pospuesto al inicio del año y de las que han llegado al sector energético, aunque acotan que la incertidumbre sobre la relación comercial con Estados Unidos y Canadá podría prevalecer por más tiempo. El organismo elevó su pronóstico de crecimiento para este año, de 1.9 a 2.4 por ciento y de 2.0 a 2.2 por ciento para 2018.

En la valoración sobre la economía mexicana, la OCDE apuntó que aunque las recientes reformas han incrementado el empleo formal y han mejorado la inclusión financiera, la pobreza sigue estancada y persiste la desigualdad, incluso de género.

México es, junto con Chile, el país con mayor desigualdad del ingreso entre aquellos que forman parte del organismo.

En México, 20 por ciento de la población ubicada en la parte más alta de la pirámide del ingreso gana 10 veces más que aquellos que están en el 20 por ciento de la base.

De acuerdo con las mediciones de la OCDE, 16 de cada 100 mexicanos tienen un ingreso que los mantiene debajo de la línea de pobreza, la cuarta proporción más elevada entre los países que integran ese organismo. En las mediciones nacionales, 40 de cada 100 personas no pueden comprar con su salario una canasta básica de consumo.

En el reporte publicado este martes, la OCDE sostuvo que las políticas monetaria, responsabilidad del Banco de México; y fiscal, a cargo de Hacienda, no están respaldando el crecimiento.

La inflación ha desbordado con creces la meta del banco central –que es de 3 por ciento y ahora se sitúa en 6.3 por ciento– como consecuencia de la depreciación acumulada del peso durante 2017 y de la progresiva liberalización de los precios nacionales de los carburantes, añadió la OCDE.

Para evitar el desanclaje de las expectativas de inflación, el banco central elevó la tasa de interés de referencia de 3 por ciento a finales de 2015 a 7 por ciento actual. El moderado incremento de los salarios y de la capacidad ociosa también está permitiendo que las presiones inflacionarias subyacentes continúen contenidas.

Una vez que la inflación regrese hacia la meta, el banco central tendrá margen para relajar su posición y apoyar el crecimiento del crédito y la inversión, consideró.

En la parte fiscal, el organismo apuntó que la deuda pública registró un aumento sostenido que la llevó de representar un monto equivalente a 43 por ciento del producto interno bruto (PIB) en 2012 hasta más de 58 por ciento en 2016, lo que propició que las agencias de calificación modificasen de estable a negativa su perspectiva de la deuda soberana de México.

En 2013 el gobierno se comprometió con un plan de consolidación fiscal plurianual destinado a estabilizar la proporción de deuda respecto del PIB, lo que se ha alcanzado gracias a los ingresos fiscales adicionales derivados de la ampliación de la base tributaria, pero también mediante la reducción de la inversión pública, con las potenciales implicaciones negativas para el crecimiento a largo plazo, apuntó.

Aumento de la recaudación fiscal

Las altas transferencias están contribuyendo a los buenos resultados fiscales previstos en 2017; no obstante, es improbable que estos vuelvan a repetirse en los próximos años, lo que coloca más presión sobre el gasto, dijo.

Sigue existiendo, sin embargo, margen para aumentar adicionalmente la recaudación fiscal mediante la lucha contra la evasión fiscal y la diversificación de la estructura tributaria, así como para hacer que el sistema impositivo y de transferencias sea más redistributivo, apuntó la OCDE.

Una vez que la proporción de deuda respecto del PIB se estabilice, las autoridades deberían plantearse ampliar la asistencia a la infancia y extender la educación prescolar, con el fin de promover la igualdad de oportunidades, incentivar la participación de las mujeres en el mercado de trabajo y aliviar la escasez de trabajadores cualificados en el futuro, planteó.

Reforzar el gasto social en programas para erradicar la pobreza extrema, como Prospera, debería ser también una prioridad en el futuro. La simplificación de los procedimientos administrativos para poder acceder a las transferencias sociales y el apoyo a la labor de los trabajadores sociales con familias marginadas, sobre todo en zonas remotas del sur, son también aspectos cruciales para resolver la pobreza extrema, consideró.

                                                         
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