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Zapatos, ropa y cenizas: El rastro del exterminio en el Rancho Izaguirre a un año del hallazgo

Lo que los «Guerreros Buscadores» encontraron en el Rancho Izaguirre fue un «supermercado de mano de obra» criminal; hoy, la lucha de las familias choca contra el hermetismo de un Gobierno y una fiscalía que niega la magnitud del desastre.

Las imágenes de una montaña de zapatos, prendas de vestir y objetos personales acumulados por años dieron la vuelta al mundo hace poco más de doce meses. Era el rastro más crudo de que por el Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, habían pasado decenas de seres humanos. El hallazgo, realizado por el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco (GBJ) el 5 de marzo de 2025, reveló un centro de «reclutamiento y exterminio» bajo el dominio del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Raúl Servín, integrante del colectivo, describió entonces el hallazgo de casquillos, cargadores, fosas clandestinas y evidentes rastros de incineración masiva.

La trampa del empleo: El papel de la Central de Autobuses
La investigación revela un «modus operandi» sistémico que sigue cobrando víctimas en este 2026. El CJNG utiliza las redes sociales (WhatsApp y Facebook) para ofrecer empleos de ingeniería, seguridad, choferes o albañiles con sueldos atractivos. Los jóvenes de Jalisco, Nayarit, Zacatecas y Michoacán eran citados en la Central de Autobuses de Tlaquepaque (Guadalajara). Al llegar, eran recogidos por supuestos «Ubers» o taxis que resultaban ser vehículos del cártel. Una vez a bordo, eran encañonados, despojados de sus teléfonos y trasladados al Rancho Izaguirre. Quien intentaba resistirse era ejecutado en ese mismo instante.

«Un supermercado de mano de obra»: El infierno interior
Sobrevivientes como «María», cuyo testimonio es clave en el libro «Testigos del horror» de Sandra Romandía, describen el lugar como un centro de abastecimiento para el cártel. El rancho proveía «ojos que vigilen, manos que disparen, mujeres que cocinen y médicos secuestrados para atender a heridos». Los testimonios coinciden en un nivel de sadismo extremo utilizado para deshumanizar a los reclutas:

Entrenamientos de muerte: Los jóvenes eran obligados a luchar entre ellos o torturarse para entretenimiento de los líderes.

Canibalismo forzado: Testigos narran haber sido obligados a comer carne humana como parte de su «adiestramiento».

Exterminio: Si de un grupo llegaban 100 personas, apenas sobrevivían 30. El resto era descuartizado, puesto a secar al sol para que se incinerara más rápido y sus restos eran arrojados a fosas sépticas o quemados en hornos artesanales de piedra y madera.

El blindaje institucional y la versión oficial
A pesar de las evidencias, la Fiscalía General de la República (FGR) ha mantenido una postura contradictoria. Aunque el fiscal Alejandro Gertz Manero admitió el hallazgo de restos calcinados, la dependencia niega la existencia de «hornos crematorios masivos» para no afectar la narrativa oficial. Sin embargo, expertos en geotermia sugieren que en el sitio se realizaron incineraciones por más de una década. Hasta este lunes 30 de marzo de 2026, el balance judicial incluye:

47 detenidos vinculados a la operación del predio.

10 sentenciados a 141 años de prisión por el asesinato de tres personas en el rancho.

La captura de José Ascensión Murguía Santiago, alcalde de Teuchitlán, acusado de complicidad con la delincuencia organizada.

Detenciones de figuras clave como «El Lastra» (administrador), «El Coreano» y «La Leona» (reclutadores).

Un sistema que se adapta
El Rancho Izaguirre no es un caso aislado; es parte de un engranaje que opera en al menos 20 estados. Investigaciones refieren que existen más campamentos en la Sierra de Jalisco y en el corredor hacia Puerto Vallarta. A pesar del abatimiento de Nemesio Oseguera «El Mencho», los colectivos denuncian que la técnica de reclutamiento forzado sigue vigente. El miedo persiste en comunidades como La Estanzuela, donde los pobladores se adaptaron a ver camionetas armadas y compras masivas de víveres bajo el amparo de la policía municipal. A un año del hallazgo, el Rancho Izaguirre permanece como el monumento al horror de un sistema que tritura vidas ante la mirada omisa de las autoridades.

Fuente: BBC News Mundo | © Redacción NoticiasPV

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