Encabezada por la dinastía Álvarez Ayala, la organización extendió su dominio criminal e infiltró esferas públicas entre Michoacán y Jalisco.
La aprehensión de Ramón Ángel Álvarez Ayala, alias «El R-1», anunciada por el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, colocó en el centro de los reflectores el expediente operativo de «Los R’s», considerada una de las fracciones más violentas del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) e imputada como la ejecutora del asesinato del exalcalde de Uruapan, Carlos Manzo.
La denominación de este grupo delictivo proviene de la cúpula familiar integrada por los hermanos Ramón Ángel («R-1»), Rafael («R-2») y Jesús Santiago Álvarez Ayala. Desde sus centros de operaciones desplegados en Apatzingán, Uruapan y Morelia, la organización consolidó un corredor de tráfico de drogas, homicidios, cobro de piso, extorsión sistemática a productores agrícolas y ataques armados que se extendieron hasta el estado de Jalisco.
Nexos delictivos e incursión en el ámbito público
El historial de la cúpula directiva se remonta a septiembre de 2012, cuando los tres hermanos fueron detenidos por fuerzas federales en territorio jalisciense por su cercanía operativa con Nemesio Oseguera Cervantes, «El Mencho». Pese a la gravedad de las imputaciones, la cúpula recobró la libertad en años posteriores, reinsertándose de inmediato en la estructura directiva del CJNG.
El perfil del grupo destaca además por los vínculos consanguíneos con la política regional: los tres líderes son hermanos de Roldán Álvarez Ayala, exalcalde perredista de Apatzingán, consejero de Morena y exfuncionario en el gabinete estatal de Leonel Godoy. Pese a estos lazos, las investigaciones a cargo de la Fiscalía General del Estado de Michoacán, encabezada por el fiscal con licencia Carlos Torres Piña, sostienen que el atentado contra Carlos Manzo respondió a una orden directa del crimen organizado y no a un móvil de carácter político.
Desmantelamiento y red de complicidades: 31 procesados
El seguimiento coordinado entre las instituciones de seguridad federales y estatales ha derivado hasta el momento en la detención de 31 personas vinculadas directa e indirectamente con el magnicidio. Junto a la caída de «El R-1», las autoridades lograron la captura de Jorge Armando Gómez Sánchez, «El Licenciado» o «El Contador» (líder regional e imputado como coautor intelectual), y Alejandro Baruc Castellanos Villafaña, «El K-OZ», jefe de plaza subordinado.
Las indagatorias judiciales sacaron a la luz una vasta red de infiltración institucional y apoyo logístico. Entre los arrestados figura Samuel García Rivero, exdirector de Relaciones Públicas de Uruapan, acusado de filtrar la agenda privada de Carlos Manzo a los sicarios. A la lista se suman agentes activos de la Policía de Investigación y de la Guardia Civil de Michoacán, la operadora conocida como «La Tía», familiares de «El K-OZ», así como distribuidores de enervantes y taxistas que fungieron como vigilantes y enlaces.
Asimismo, las autoridades detuvieron a Jaciel Antonio Herrera Torres, «El Pelón», y Gerardo Rodríguez, «El Congo», encargados de reclutar a los ejecutores armados en un centro de rehabilitación para adicciones en Uruapan; sicarios que, de acuerdo con los peritajes ministeriales, fueron posteriormente asesinados por la propia célula para silenciar el crimen. Con la aprehensión del «R-1», el Gabinete de Seguridad considera golpeada la cúpula de «Los R’s», aunque los expedientes continúan abiertos hasta desarticular la totalidad de sus mandos.
Fuente: SSPC / FGE Michoacán | © Redacción NoticiasPV