La falta de cultura ambiental de residentes y visitantes mantiene banquetas y espacios públicos plagados de desechos a cualquier hora del día.
Las calles del centro histórico de Puerto Vallarta registran de forma recurrente una severa acumulación de desperdicios en la vía pública, una problemática atribuida tanto a habitantes locales como a turistas.
A pesar de los esfuerzos por mantener la limpieza en el primer cuadro de la ciudad, bolsas plásticas, envases desechables y restos orgánicos se aprecian arrojados sobre las banquetas, esquinas y franjas de rodamiento, generando un panorama insalubre a pocos metros de la franja costera.
Comerciantes y trabajadores de la zona señalan que una parte considerable del problema radica en el incumplimiento de los horarios de recolección por parte de la población, sumado a la falta de civismo de los transeúntes.
Es común observar cómo residuos de alimentos y bebidas consumidos al aire libre son abandonados en las jardineras o al pie de los postes de alumbrado, lo que además de estropear la fisonomía urbana, propicia la presencia de fauna nociva y malos olores en zonas con alta afluencia peatonal.
Ante esta situación, diversos sectores de la comunidad han hecho un llamado urgente para reforzar la concientización ambiental e implementar sanciones más estrictas para quienes dispongan de los residuos en lugares no autorizados.
La permanente presencia de basura en uno de los puntos turísticos más emblemáticos de la región no solo perjudica la calidad de vida de las familias vallartenses, sino que también atenta directamente contra la imagen comercial del destino frente al turismo nacional e internacional.









