Pedían $500,000 por un joven pero gracias a la intervención de la autoridad se evitó consumar el delito. La víctima fue encontrada sana y salva
Lo que comenzó como una llamada telefónica terminó en minutos de angustia y un despliegue policial que evitó que una familia fuera víctima de un millonario engaño.
La mañana de este domingo la Policía Municipal informó que un padre de familia solicitó auxilio a través del número de emergencias luego de recibir una llamada en la que un desconocido le aseguró que su hijo estaba secuestrado. La voz al otro lado de la línea exigía 500 mil pesos a cambio de respetar su vida. La amenaza fue directa, fría y calculada.

El hombre, desconcertado, respondió que no contaba con esa suma. La llamada se cortó abruptamente.
Sin embargo, minutos después volvió a sonar su teléfono: ahora los presuntos captores estaban “dispuestos” a aceptar 50 mil pesos para liberar al joven.
Con el temor reflejado en el rostro, el padre decidió pedir apoyo a la Comisaría de Seguridad Ciudadana de Puerto Vallarta. Elementos municipales acudieron de inmediato y, tras escuchar el relato, identificaron el patrón típico de un secuestro virtual, modalidad en la que delincuentes generan pánico para aislar a sus víctimas y presionar económicamente a sus familiares.
Mientras los oficiales pedían al afectado no contestar más llamadas y mantener la calma, solicitaron una fotografía reciente del joven para iniciar su localización. De forma paralela, la corporación activó un operativo de búsqueda en distintos puntos del municipio.
Minutos después, oficiales detectaron a un joven con las características proporcionadas corriendo sobre la avenida Francisco Medina Ascencio.
El muchacho, visiblemente alterado, fue interceptado por los uniformados, quienes confirmaron que se trataba del hijo reportado.

De acuerdo con su testimonio, también él había recibido una llamada en la que le ordenaron alejarse lo más posible, no mirar a nadie y no responder el teléfono bajo amenaza de hacerle daño a su familia. Presa del miedo, caminó y corrió por más de dos kilómetros sin saber que todo formaba parte de una estrategia de manipulación psicológica.
Tras ser valorado por personal médico y comprobar que se encontraba fuera de peligro, el joven fue reunido con su padre, poniendo fin a la pesadilla que, por momentos, parecía sacada de una escena cinematográfica.
Ambos acudieron posteriormente ante la Fiscalía del Estado de Jalisco para presentar la denuncia correspondiente e iniciar las investigaciones contra quien o quienes resulten responsables.
Autoridades municipales reiteraron que este tipo de delitos se basa en la intimidación y el aislamiento de las víctimas, por lo que exhortaron a la población a no contestar llamadas de números desconocidos, mantener la calma ante cualquier amenaza y reportar de inmediato al 911 cualquier intento de extorsión telefónica.
La rápida intervención policial evitó que el miedo se tradujera en pérdidas económicas y demostró que, ante este tipo de engaños, la denuncia oportuna puede marcar la diferencia.