La colisión entre las placas de Nazca y Suramericana generó el fenómeno de subducción responsable del sismo en el departamento de Chocó.
La violenta sacudida de magnitud 7.4 que estremeció al territorio colombiano tiene su origen en la convergencia de tres grandes estructuras geológicas que interactúan de manera constante bajo el subsuelo: las placas tectónicas de Nazca, la Suramericana y la del Caribe. De acuerdo con informes técnicos del Servicio Geológico Colombiano (SGC), el país registra un promedio mensual de 2,500 eventos telúricos, la gran mayoría imperceptibles, debido a la fricción permanente entre estas masas rocosas.
El foco del desastre se localizó en el municipio de San José del Palmar, en la franja del Chocó, una zona caracterizada por una elevada dinámica estructural. En dicho sector, la placa oceánica de Nazca se desplaza e introduce por debajo de la placa continental Suramericana, un mecanismo conocido como proceso de subducción que acumula enormes volúmenes de energía, los cuales terminan liberándose abruptamente al fracturarse la corteza terrestre.
A esta condición geográfica se suma el impacto sísmico del Nido Sísmico de Bucaramanga y la falla del Caribe, factores que posicionan a la nación sudamericana como un punto de alta vulnerabilidad sísmica. La reciente emergencia, que motivó la declaratoria de desastre nacional y la instalación de un Puesto de Mando Unificado por parte del Ejecutivo nacional, evoca antecedentes trágicos en la historia del país, como el terremoto del Eje Cafetero en 1999, confirmando la constante actividad tectónica en la región.
Fuente: SGC / Sismológico Nacional / El Tiempo | © Redacción NoticiasPV