El Domingo de Pascua es mucho más que una fecha religiosa; es una fusión milenaria entre la fe judeocristiana y ritos anglosajones de fertilidad que celebran la llegada de la primavera.
Mientras este domingo millones de fieles conmemoraron la resurrección de Jesucristo en los templos, en otras partes del mundo la celebración tomó tintes curiosos: desde el desfile de sombreros en Nueva York hasta la carrera de ruedas de fuego en Alemania. Aunque parezcan eventos aislados, todos comparten un núcleo común: la renovación de la vida. Esta mezcla de lo sagrado y lo profano tiene raíces que se extienden desde el antiguo Egipto hasta las civilizaciones mesoamericanas.
Diosas, liebres y el nombre «Easter»
La palabra inglesa para Pascua, Easter, no proviene de la Biblia, sino de Eostre, una antigua diosa germánica asociada al amanecer y la fertilidad. Su símbolo era la liebre (Osterhase), que con el tiempo y la migración alemana a Estados Unidos en el siglo XVIII, se transformó en el famoso «Conejito de Pascua». La tradición de los huevos, según historiadores, nació de una leyenda alemana sobre una madre que tiñó huevos para sus hijos durante una hambruna; al encontrarlos, vieron salir a un conejo y creyeron que él los había puesto.
El conejo: Un símbolo universal
El conejo no solo es protagonista en Occidente. En la mitología azteca es uno de los 20 signos del calendario; en Japón, se cree que estos animales viven en la Luna haciendo mochi, y para los antiguos egipcios y mayas representaban la astucia y el nacimiento. Esta conexión global explica por qué, independientemente de la religión, el conejo sigue siendo el embajador de esta festividad que celebra el fin del invierno.
Fuego en las montañas
En Alemania, la tradición del Osterräderlauf cerró el domingo con un espectáculo visual impresionante: grandes ruedas de madera rellenas de paja a las que se les prende fuego y se lanzan colina abajo. Este rito simboliza al sol y la victoria de la luz sobre la oscuridad, un concepto que se entrelaza perfectamente con la idea de la resurrección. Así, la Pascua de 2026 demuestra que, bajo diferentes disfraces, la humanidad sigue celebrando lo mismo: la esperanza de un nuevo comienzo.
Fuente: Reportes de Reuters | © Redacción NoticiasPV


