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La traición que parió al CJNG: El pasado oculto de «Los Torcidos»

Antes de ser el cártel más expansivo de México, el grupo de «El Mencho» fue una célula señalada de delatar a sus jefes para tomar el control de Jalisco.

El surgimiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) suele contarse como una explosión espontánea de violencia, pero su raíz se encuentra en una fractura ocurrida hace 17 años en el corazón del Cártel de Sinaloa. Antes de ostentar sus siglas actuales, la organización era conocida despectivamente por sus rivales como «Los Torcidos», una facción del antiguo Cártel del Milenio que fue acusada de traicionar a sus socios para apoderarse de la plaza de Jalisco tras la muerte de Ignacio «Nacho» Coronel en 2010.

El apodo de «Los Torcidos» no fue una elección propia, sino una marca de infamia impuesta por el bando de «La Resistencia». Estos últimos acusaban a personajes como Nemesio Oseguera Cervantes «El Mencho» y Erick Valencia «El 85» de haber entregado a las autoridades a Óscar Orlando Nava Valencia, alias «El Lobo», máximo líder del Cártel del Milenio en 2009. Esta ruptura eliminó la figura del «árbitro» que representaba Sinaloa en el occidente del país y desató una guerra civil interna que reconfiguró el mapa criminal de México.

De brazo ejecutor a imperio global

Lo que comenzó como una disputa regional por el control de Guadalajara y las rutas de precursores químicos, se transformó rápidamente en una maquinaria de guerra con disciplina militar. «Los Torcidos» se reorganizaron bajo una jerarquía estricta y, para 2011, adoptaron el nombre de Cártel Jalisco Nueva Generación. Gracias al financiamiento inicial del grupo de «Los Cuinis», el CJNG logró lo que pocos: expandirse a 14 estados en menos de tres años y desplazar a sus antiguos jefes de Sinaloa en mercados estratégicos.

Hoy, la herencia de aquella facción señalada de traición se traduce en una presencia criminal que alcanza Asia y Oceanía. «El Mencho», quien fuera un simple policía y luego un operador de bajo perfil en «Los Torcidos», es ahora el objetivo prioritario de la DEA, con una recompensa de 15 millones de dólares sobre su cabeza. Su historia es el recordatorio de que los grandes imperios del narcotráfico actual son, a menudo, el resultado de una vieja deuda de sangre y deslealtad.

Fuente: InSight Crime / PGR | © Redacción NoticiasPV

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