El jerarca católico, Ramón Castro Castro, reveló que el crimen organizado exige cuotas a las familias solo por habitar sus casas en Morelos; acusa que sacerdotes han huido por amenazas y tacha de «violencia» la narrativa de paz del Gobierno.
Las dimensiones de las redes de extorsión que operan las organizaciones delictivas en el centro del país alcanzaron esquemas de control habitacional sin precedentes. Durante el desarrollo de la XII Caminata por la Paz en la capital morelense, el obispo de la diócesis de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Ramón Castro Castro, denunció públicamente que en comunidades como Huautla, en el municipio de Tlaquiltenango, las células delictivas ya no solo imponen el cobro de piso a los giros comerciales, sino que ahora exigen tributos financieros forzosos a los pobladores por el simple hecho de poseer o habitar una vivienda.
La movilización civil, que congregó a miles de ciudadanos, madres buscadoras, transportistas y familiares de víctimas desde el poblado de Tlaltenango hasta la Catedral de Cuernavaca, sirvió de escenario para que el jerarca católico expusiera la descomposición del tejido social en la entidad. Castro Castro reveló que las amenazas directas del crimen organizado forzaron el desplazamiento interno de familias completas y provocaron el abandono de parroquias por parte de sacerdotes amenazados, obligando a la suspensión indefinida de los servicios religiosos en diversas localidades rurales.
El líder eclesiástico arremetió de forma enérgica contra los informes de seguridad emitidos por los tres niveles de gobierno, sentenciando que maquillar o mentir sobre las cifras delictivas constituye una forma adicional de violencia institucionalizada hacia una población donde nueve de cada diez habitantes viven con miedo constante. Morelos, bajo este panorama, se mantiene entre las regiones con peores indicadores de percepción de inseguridad, feminicidios y reclutamiento forzado de menores, un entorno de alto riesgo evidenciado recientemente con el asesinato de la delegada de Temoac, Sandra Rosa, quien fue ejecutada tras interponer denuncias formales contra las redes de extorsión locales.
Fuente: XII Caminata por la Paz de la Diócesis de Cuernavaca | © Redacción NoticiasPV