Investigaciones de organismos internacionales señalan que la luz de las pantallas altera el metabolismo y eleva hasta un 30% el riesgo de obesidad.
Dormir con la televisión encendida en la habitación provoca alteraciones fisiológicas severas que dañan la calidad del descanso y propician el desarrollo de enfermedades crónicas. De acuerdo con estudios clínicos publicados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la exposición a la luz artificial y al ruido de fondo durante la noche fragmenta las fases del sueño profundo, interrumpe el ciclo circadiano y altera la producción de hormonas esenciales como la melatonina.
Los informes científicos revelaron que las personas que mantienen una pantalla activa al dormir registran un 17% más de probabilidad de ganar peso y hasta un 30% más de riesgo de desarrollar obesidad clínica. Esto se debe a que la contaminación lumínica interrumpe las funciones de la insulina y desequilibra las hormonas que controlan el apetito, promoviendo la resistencia a la glucosa y la aparición de diabetes tipo 2. Asimismo, las variaciones de sonido impiden que el cerebro se desconecte, provocando microdespertares y fatiga crónica diurna.
Especialistas de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño y de la Mayo Clinic advirtieron que los niños y los adolescentes son los grupos más vulnerables a estos estímulos visuales y auditivos, ya que la falta de descanso óptimo golpea de forma directa su aprendizaje y estabilidad emocional. Los organismos clínicos recomendaron retirar todo tipo de dispositivos electrónicos del dormitorio y concretar una desconexión tecnológica total por lo menos una hora antes de acostarse.
Fuente: NIH, OMS y Mayo Clinic | © Redacción NoticiasPV