Detrás de las celebraciones, miles de jefes de hogar sufren de ansiedad, deudas y depresión debido a la imposición cultural de ser los proveedores absolutos.
A la par de los festejos anuales por el Día del Padre, especialistas pusieron bajo la lupa una problemática invisible que golpea a la población masculina en el país: el desgaste psicológico detonado por la carga financiera, los conflictos del entorno familiar y los estigmas de una educación tradicional que impide a los varones exteriorizar sus flaquezas. Esta combinación de factores fomenta un entorno de aislamiento que con frecuencia detona cuadros de irritabilidad o adicciones.
Estadísticas del Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia revelan que el 63.7 por ciento de las solicitudes de soporte psicológico realizadas por padres de familia se originan por rupturas o problemáticas con la pareja y la crianza. Asimismo, un 12.5 por ciento de los reportes corresponden a cuadros clínicos severos que incluyen procesos de duelo profundo, desesperanza extrema e ideación suicida, derivados de la frustración por no cumplir con las expectativas socioeconómicas del hogar.
A pesar de las barreras culturales, un análisis generacional expone una apertura inédita hacia el cuidado de la salud mental, pues el 51 por ciento de los hombres que acuden a terapias o líneas de ayuda gratuita tienen menos de 40 años. Esta evolución en la conducta masculina coincide con el desarrollo de paternidades afectivas que buscan romper el analfabetismo emocional y atender padecimientos poco visibilizados, tales como la depresión posparto paterna, la cual afecta a uno de cada diez hombres tras el nacimiento de sus hijos.
Fuente: Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia | © Redacción NoticiasPV









