A diferencia de las grandes sedes, habitantes de zonas con presencia de grupos delictivos optan por el resguardo domiciliario para ver los partidos de la selección.
El desarrollo del Mundial 2026 ha evidenciado un contraste social en territorio nacional. Mientras las tres ciudades sede —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— registran plazas públicas abarrotadas y festejos masivos por el desempeño de la Selección Mexicana, en diversos municipios impactados por la presencia de grupos de la delincuencia organizada la justa deportiva se vive bajo un esquema de resguardo domiciliario preventivo y temor a dinámicas delictivas.
Comerciantes y productores agrícolas de localidades de Michoacán, Sinaloa, Veracruz y Tamaulipas indicaron que las habituales concentraciones vecinales, pantallas en las calles y celebraciones nocturnas han disminuido drásticamente en comparación con torneos previos. Las familias han optado por seguir las transmisiones dentro de sus hogares para evitar la exposición pública, reportando incluso incidencias como el uso de drones con artefactos explosivos o enfrentamientos territoriales en la periferia de zonas habitacionales de forma simultánea a los encuentros futbolísticos.
En contraste con las declaraciones de la presidencia de la República, que señala un ambiente generalizado de alegría en el país sustentado en las reducciones de los indicadores de homicidios dolosos, especialistas en materia de seguridad apuntan que la percepción de riesgo se mantiene elevada en sectores específicos. Sectores empresariales y restauranteros de ciudades fronterizas y portuarias lamentaron que, pese a la expectativa económica del torneo, el flujo de comensales se desplaza con rapidez a sus viviendas una vez concluidos los juegos para evitar situaciones de vulnerabilidad.
Fuente: Aficionados y Comerciantes Locales | © Redacción NoticiasPV









