Luis Enrique Barragán Chávez, por quien Estados Unidos ofrecía 3 millones de dólares, fue abatido en Tocumbo cuatro semanas después del arresto de su socio «Poncho la Quiringua».
En un lapso inferior a cuatro semanas, la estructura de mando del Cártel de Los Reyes sufrió un colapso en la región occidente de Michoacán tras confirmarse la muerte de su máximo cabecilla, Luis Enrique Barragán Chávez, alias “R5” o “Wicho”, durante un operativo armado ejecutado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa).
Las fuerzas de seguridad federales interceptaron al capo en la ranchería Rodeo del Pinal, en el municipio de Tocumbo. Al verse acorralado, el grupo armado abrió fuego contra los efectivos militares, desatándose un enfrentamiento en el que resultaron muertos el “R5” y un escolta. En el sitio del tiroteo se aseguraron fusiles de asalto, cartuchos útiles y una cuatrimoto.
Barragán Chávez había asumido la jefatura absoluta del grupo delictivo apenas el pasado 1 de agosto, tras la captura en el municipio de Los Reyes de su socio operativo, Alfonso Lara, alias “Poncho la Quiringua”. Sobre el “R5” pesaba una orden de aprehensión con fines de extradición hacia Estados Unidos, país cuyas autoridades ofrecían una recompensa de hasta 3 millones de dólares por datos para su localización.
La caída consecutiva de sus dos principales referentes deja sin liderazgo visible a esta organización criminal, la cual disputaba el control de las rutas del narcotráfico y el cobro de cuotas agrícolas en los límites territoriales de Michoacán y Jalisco.
Fuente: Defensa | Gabinete de Seguridad | © Redacción NoticiasPV









