La dirigencia nacional admitió el riesgo de un colapso electoral ante el encarnizado «fuego amigo» y las descalificaciones entre los siete aspirantes.
La cúpula nacional de Morena oficializó el registro de siete perfiles para competir por la candidatura a la gubernatura de Nuevo León, en un proceso interno severamente empañado por el fantasma de la división y las campañas de lodo orquestadas desde las propias filas partidistas. Con el amargo antecedente del desplome electoral de 2021, la dirigencia partidista lanzó un ultimátum a los contendientes ante una evidente fractura que amenaza con dinamitar las aspiraciones del movimiento en el norte del país antes de iniciar la contienda constitucional.
El listado de aspirantes —integrado por Clara Luz Flores, Tatiana Clouthier, Felipe de Jesús Cantú, Judith Díaz, Waldo Fernández, Andrés Mijes y Jesús Elizondo— evidencia una mezcolanza de trayectorias marcadas por el oportunismo político, antiguos orígenes en la oposición y fracturas internas latentes. Los propios contendientes han reconocido de manera pública que el principal enemigo del partido no se encuentra en las organizaciones rivales, sino en el nocivo «fuego amigo» y el golpeteo digital financiado de manera interna por los diferentes grupos que buscan secuestrar la nominación mediante el método de encuestas.
La pugna subió de tono tras el retiro de perfiles del gabinete federal, lo que detonó embates cruzados e impugnaciones jurídicas, como el reclamo por los límites de edad que ya fracturó la alianza con el Partido del Trabajo. Pese a las simuladas llamadas al orden emitidas por los delegados nacionales, la guerra sucia interna expone la incapacidad de la militancia para consolidar una estructura unificada, dejando al descubierto que la ambición por los cargos públicos impera por encima de la cohesión institucional de la llamada cuarta transformación.
Fuente: Morena | ©️ Redacción NoticiasPV