La muerte de un joven durante la reinauguración del inmueble mundialista desató una ola de teorías y mitos urbanos en redes sociales; desde «emparedados» en los cimientos hasta pactos antiguos, el misticismo rodea nuevamente al recinto.
El misticismo y la tragedia se entrelazaron este domingo 29 de marzo de 2026 tras el fallecimiento de un aficionado en el recién remodelado Estadio Azteca (actualmente Estadio Banorte). Mientras las autoridades de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) confirmaban que la caída de Adrián Gómez Vázquez fue un accidente derivado del estado de ebriedad e imprudencia, en las plataformas digitales la conversación tomó un rumbo distinto: la reactivación de las leyendas que aseguran que el «Coloso de Santa Úrsula» demanda tributos humanos para mantener su solidez.
Entre la fe y el mito urbano
Irónicamente, horas antes del fatídico suceso, el recinto había recibido la bendición del obispo auxiliar Francisco Javier Acero Pérez, quien pidió por la paz y la unidad en el estadio. Sin embargo, la muerte del joven de 27 años antes del partido México vs Portugal reavivó los relatos de los años 60, los cuales sostienen que durante su construcción (1962-1966) varios trabajadores fueron enterrados vivos en los pilares para asegurar la resistencia eterna de la estructura, una creencia común en grandes obras de la ingeniería mexicana.
Seguridad vs. Superstición
A pesar de que investigaciones de la UNAM han desmentido estos sacrificios rituales en la arquitectura moderna, el imaginario colectivo no ha tardado en vincular la tragedia con la cercanía del Mundial 2026. Algunos usuarios cuestionan si la remodelación alteró el «equilibrio» del estadio, mientras que sectores más pragmáticos señalan fallas reales en los protocolos de seguridad y el control de venta de alcohol en las zonas de palcos, donde ocurrió el incidente en el túnel 52.
Un recinto de récords y sombras
El Estadio Azteca se prepara para hacer historia el próximo 11 de junio al ser el único en albergar tres inauguraciones mundialistas. No obstante, esta nueva etapa inicia con una mancha de luto que alimenta su aura de misterio. Mientras los peritos de la Fiscalía estatal concluyen las diligencias para determinar responsabilidades legales, el «Coloso» vuelve a demostrar que su historia no solo se escribe con goles, sino también con las leyendas que habitan entre sus muros de concreto y piedra volcánica.
Fuente: Secretaría de Seguridad Ciudadana / Investigación UNAM | © Redacción NoticiasPV