México: pionero para Latinoamérica en la regulación fiscal de servicios digitales

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Definitivamente, la transformación digital ha tenido un impacto importante en los modelos de negocio tradicionales a nivel global, y en su evolución, ha concebido nuevas formas de demanda de productos y servicios con el objetivo de seguir satisfaciendo las necesidades de cada uno de sus stakeholders.

Incluso, la economía no ha escapado de dicha transformación digital misma que ha logrado adaptarse rápidamente, no solo porque las empresas han adecuado e incorporado estos cambios a su oferta de productos y servicios, sino porque el propio consumidor, ha redirigido su interacción a las empresas para obtener los servicios y productos que requieren.

Debido a las constantes innovaciones, estos modelos disruptivos de negocio crecieron significativamente en los últimos años, lo que generó que muchos países mostraran interés en la necesidad de regularlos poner mayor atención y vigilar los temas relacionados con los impuestos que deben pagar los generadores de los ingresos.

En ese sentido, ustedes se preguntarán, ¿cómo ha avanzado en este tema el país? En el caso de México, desde 2019 se comenzó a avanzar en la regulación y fiscalización de estos esquemas de negocio a través de medios digitales como la prestación de servicios de transporte terrestre de pasajeros y la entrega de alimentos preparados a través de plataformas digitales, de tal forma que dichas plataformas, ya sea estén en México o en el extranjero, tuvieran la obligación de retener y enterar el impuesto.

A partir de entonces los servicios digitales se han estado fiscalizando bajo las siguientes 3 categorías de agentes que participan en este tipo de servicios:

  • Prestadores de servicios que comparten activos, recursos, tiempo y/o competencias. Este punto se refiere a los particulares que ofrecen servicios de manera puntual o prestadores de servicios que actúen a título profesional.
  • Usuarios de dichos servicios. Las personas que hacen uso de los servicios que se ofrecen a través de las aplicaciones o plataformas digitales.
  • Intermediarios que a través de una plataforma en línea conectan a los prestadores con los usuarios y facilitan las transacciones entre ellos. Los negocios que tiene un papel de intermediario entre la empresa que ofrece el servicio y la persona que lo está adquiriendo.

Este modelo disruptivo involucra principalmente la intervención novedosa de la intermediación, particularmente con actores extranjeros que actúan en México mediante herramientas digitales, que generan un nuevo valor a los servicios o bienes que se están ofertando y por los cual se están generando ingresos.

A partir de estas reformas, se busca incorporar a las empresas extranjeras que presten servicios digitales en México al RFC, para que puedan pagar sus impuestos por los servicios aprovechados en el territorio nacional.  Asimismo, tiene un rol muy importante en la fiscalización de estos esquemas de negocio ya que a su vez tendrán la facultad de retener los impuestos (ISR e IVA) a las personas físicas con actividades empresariales que enajenen bienes o presten servicios a través de internet, mediante plataformas tecnológicas, aplicaciones informáticas y similares.

Con estos cambios, la legislación fiscal en México ha dado un gran paso para, en principio, establecer condiciones iguales tanto a residentes en el país como a extranjeros que prestan servicios a través de las diversas plataformas en el mercado.

Este paso hacia la regulación de los servicios digitales pone a México como uno de los países pioneros en la implementación de este tipo de regularización fiscal, a partir de los estudios y recomendaciones hechos por la OCDE, por lo habrá que seguir de cerca, los resultados que esta reforma fiscal genere en el corto y mediano plazo, no solo en materia de recaudación para el erario público, sino en la respuesta y reacción de las empresas prestadoras de servicios digitales, ya sean nacionales o foráneas.

Rubén Carrasco, Socio de Impuestos en Deloitte México*

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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