México no debe hacer caso a las “locuras” de Trump para definir su estrategia de seguridad nacional: Mike Vigil

jornada.com.mx

Por primera vez en casi medio siglo, México y Estados Unidos buscan —desde posiciones diametralmente opuestas–, la difícil misión de encontrar una misma estrategia de seguridad que haga frente común a los carteles de la droga.

Estrategia que, además, ha distraído y desgastado a las fuerzas de seguridad mexicanas por las presiones de Donald Trump para sortear una crisis migratoria que han manufacturado un puñado de racistas y fascistas desde la Casa Blanca.

Del lado de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador ya ha dejado en claro que no piensa seguir con la que ha definido como la “política de seguridad de exterminio” que impuso Washington a los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Con una ristra de “víctimas colaterales” que ya superan las más de 200 mil personas y el azote de la ingobernabilidad en estados como Michoacán, Guerrero, Tamaulipas o Jalisco, el presidente López obrador considera una apuesta suicida seguir los pasos de sus antecesores en el cargo.

Desde Washington, los interlocutores del Departamento de Estado (que hablan en nombre de las agencias de seguridad como la DEA) aseguran que, el gobierno de México tendría que definir una política de seguridad que encaje y garantice, sobre todo, la seguridad nacional de Estados Unidos.

Es decir, más de lo mismo. Sin importar las miles víctimas colaterales que ha dejado tras de sí la fallida guerra contra los carteles de la droga. Con las miles de fosas comunes que abonan las interminables cifras de muertos en México. Con un Estado desbordado por la capacidad de fuego de quienes le han arrebatado la exclusividad de la violencia.

Desde que el presidente Richard Nixon declaró la guerra a las drogas a comienzos de los 70, la victoria se ha mostrado elusiva. La militarización de la estrategia, no sofocó la violencia. Todo lo contrario, la enardeció, mientras capos de la droga como Pablo Escobar Gaviria o Joaquín “El Chapo” Guzman se insertaron en el imaginario colectivo de Latinoamérica como los héroes y villanos de esta lucha inacabada.

Una lucha que amenaza la estabilidad y gobernabilidad de países como México, Honduras, Guatemala y El Salvador.

“En lo que estoy de acuerdo con el presidente Andrés Manuel López Obrador, es en que México necesita revisar su estrategia. Pero no una estrategia que haga caso de las recomendaciones de Donald Trump, porque sus ideas son fascistas y racistas. Una locura”, asegura Mike Vigil, ex jefe de operaciones internacionales de la DEA.

“La Guardia Nacional, por ejemplo, le está dedicando mucho tiempo a la crisis migratoria. Y esto es un gran error porque están descuidando la lucha contra los carteles del narcotráfico y el huachicoleo”, añadió Vigil.

“Yo respeto mucho al presidente López Obrador. Pero no creo que la estrategia de abrazos y no balazos sea la correcta para México porque los carteles se la están tomando como si el gobierno de México fuera débil y eso les esta dando más poder para funcionar con total impunidad y contra el impero de la ley.

“Esto esta generando mas violencia que nunca. Porque los carteles no respetan al gobierno y las cifras de víctimas ya han alcanzado niveles récord. Yo me acuerdo de lo viejos tiempos en que los narcotraficantes le tenían miedo a las fuerzas de seguridad. Y ahora ese respecto ya no lo tienen”.

Mike Vigil es uno de los veteranos de la lucha contra el narcotráfico. Conoció de primera mano a capos de la droga como Amado Carrillo Fuentes “El señor de los cielos” y a Juan García Abrego. Fue testigo del crecimiento de los carteles desde la década de los 80, hasta convertirse en una hidra de mil cabezas que ha puesto en jaque al Estado de derecho en varios países de Latinoamérica.

Pero Vigil, no sólo cree que el gobierno mexicano tiene que replantearse su estrategia. Si no que también Estados Unidos y la DEA tienen que adaptar y cambiar sus viejas tácticas para conseguir una lucha más eficaz.

“LA DEA tiene también que cambiar también. Tienen que abandonar la estrategia que se ha aplicado por muchas décadas. Es tiempo de evaluar y hacer cambios para ser más eficaces. Desarrollar y coordinar los sistemas de inteligencia con México para poder realizar operativos más eficaces, y no repetir el error de Culiacán.

“Pero, sobre todo, el gobierno de México no debe hacer caso a Donald Trump que es un racista y las fuerzas de seguridad deben de concentrarse en la lucha contra el crimen organizado y no en sus planes de migración que son una locura”.

Además, para Vigil la lucha de Trump por el reforzamiento del Muro y sus promesas para combatir el tráfico de armas hacia México, son una broma:

“La mayor parte de las drogas que entran a Estados Unidos lo hacen por puertos legítimos. Es decir, por las aduanas, los aeropuertos y los puertos marítimos. La droga casi no entra por la frontera.

“Además, a mí me dan risa las promesas de la administración Trump de congelar el tráfico de armas hacia México cuando los agentes de ATF y del FBI han sido incapaces de controlar el mercado negro de las armas al interior de Estados Unidos”.

Frente a la experiencia de Mike Vigil en la lucha contra los carteles de la droga y el tráfico de armas, persiste el convencimiento de la administración Trump de que la estrategia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiene que responder a la “seguridad nacional” de Estados Unidos.

De hecho, esta actitud fue la que obligó a los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto a plegarse a la estrategia confeccionada desde el Pentágono tras el estallido de la guerra contra los carteles.

“Durante el primer año de su mandato, tanto Felipe Calderón como Enrique Peña Nieto se resistieron a ampliar la cooperación con EU para luchar contra los carteles. Se presentaron a sí mismo como nacionalistas que no necesitaban de los gringos. Pero, luego, no tuvieron más remedio que aceptar nuestra ayuda porque se vieron desbordados por una guerra que nunca pudieron ganar”, aseguró un funcionario del Departamento de estado que pidió permanecer en el anonimato.

Con estos antecedentes en las siempre complejas y contradictorias relaciones entre México y EU, el presidente Andrés Manuel López Obrador ¿será capaz de definir e implementar una estrategia de seguridad ajena a las presiones de Washington o seguirá el mismo ejemplo de sus antecesores en el cargo? … ¿La búsqueda de un solo frente común en materia de seguridad consistirá en más de lo mismo? … ¿México seguirá poniendo los muertos y EU las armas para atizar una guerra que volverá a dejar una larga estela de víctimas colaterales?

Sólo el tiempo lo dirá…

                                                         
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