Mack Hollins, conocido por sus excentricidades, sorprendió a los asistentes al aparecer con un overol de prisionero y grilletes en la previa del gran juego.
El escenario del Super Bowl LX fue testigo de un momento que rozó lo surrealista antes del silbatazo inicial. Mack Hollins, receptor abierto de los New England Patriots, se convirtió en el centro de todas las miradas no por su desempeño atlético inicial, sino por su extravagante llegada al estadio, donde apareció vestido con un overol naranja de prisionero, una máscara y grilletes que sujetaban sus manos y pies.
La imagen, que se viralizó en cuestión de minutos, provocó una confusión masiva entre los aficionados y la prensa internacional, quienes por un momento especularon sobre un posible problema legal del jugador. No obstante, se confirmó rápidamente que se trataba de una performance artística planeada por el propio Hollins, quien ha hecho de su estilo personal un sello distintivo dentro de la NFL.
Para que todo el mundo lo vea:
Jugador de los Patriots, Mack Hollins, llega al #SuperBowl esposado y descalzo. pic.twitter.com/ElzZ6wjAz7— Carlos Montero (@CMonteroOficial) February 8, 2026
Una declaración de estilo o protesta
Hollins, quien tiene una trayectoria marcada por decisiones poco convencionales, utilizó este atuendo para romper con el protocolo de los arribos tradicionales a los estadios. Mientras algunos analistas interpretaron el gesto como una crítica social o una forma de protesta, otros lo vieron como una estrategia de marketing personal para liberar la presión que conlleva disputar el trofeo Vince Lombardi.
Tras completar su «pasarela» ante las cámaras, el jugador procedió a retirarse los accesorios y el disfraz para integrarse a los calentamientos de su equipo con total normalidad. La reacción en plataformas digitales fue dividida: mientras una parte de la audiencia aplaudió su audacia y creatividad, otros calificaron el acto como una excentricidad innecesaria en el evento deportivo más importante del año.
Perfil de un jugador fuera del molde
Nacido en Maryland en 1993, Mack Hollins ha recorrido diversas franquicias como los Eagles, Dolphins, Raiders y Bills antes de llegar a los Patriots. A lo largo de su carrera, se ha consolidado como un elemento valioso en equipos especiales y un receptor confiable, pero sobre todo, como una de las personalidades más magnéticas y disruptivas del vestuario, asegurando que su nombre siempre sea tendencia, ya sea por sus atrapadas o por sus sorprendentes apariciones públicas.
Fuente: Redacción NoticiasPV | © Redacción NoticiasPV


