Sismos de gran magnitud en Colombia, Venezuela y Japón han dejado balances trágicos en pérdidas humanas y colapsos de infraestructura en menos de dos meses.
La actividad tectónica global ha registrado un periodo de alta peligrosidad durante las últimas semanas, concentrando episodios de gran poder destructivo en América Latina y Asia. El reciente evento de magnitud 7.4 registrado en el occidente de Colombia se catalogó como el movimiento más intenso en ese territorio en los últimos diez años, derivado de la interacción de la placa de Nazca bajo la Suramericana y motivando la declaratoria de desastre nacional tras el colapso de decenas de edificaciones.
A este acontecimiento se suma el impacto del fenómeno conocido como «doblete sísmico» ocurrido a finales de junio en Venezuela. Este desastre natural dejó una cifra superior a los 5 mil fallecidos, afectando de manera crítica al estado costero de La Guaira y provocando el derrumbe masivo de viviendas, puentes y vías de comunicación de la cordillera central. Un mes después del evento, las labores de búsqueda e inspección en las zonas de desastre continúan bajo complejas condiciones.
Por su parte, el continente asiático reportó un sismo de magnitud 7.1 en la prefectura de Kumamoto, al suroeste de Japón. Pese a que el país nipón cuenta con los estándares de ingeniería antisísmica más estrictos del mundo por ubicarse en el Cinturón de Fuego del Pacífico, la intensidad en la corteza terrestre provocó el colapso de infraestructuras comerciales y la pérdida de más de tres decenas de vidas, requiriendo extensas jornadas de rescate en la zona siniestrada.
Fuente: SGC / USGS / MPPRIJP / JMA / Agencias Internacionales | © Redacción NoticiasPV