A sus 77 años, el galardonado veterano Leo Sharp traficó toneladas de cocaína hacia Detroit; su insólita vida inspiró la película de Clint Eastwood.
La historia del narcotráfico internacional alberga perfiles desconcertantes, pero pocos como el de Leo Sharp, apodado «El Tata». Tras combatir a las fuerzas nazis en la Segunda Guerra Mundial y recibir la Estrella de Bronce, este hombre pasó décadas consolidado como un horticultor de renombre internacional. Sin embargo, la quiebra financiera provocada por el comercio electrónico lo empujó a las filas del Cártel de Sinaloa a una edad en la que la mayoría se encuentra en el retiro, convirtiéndose en uno de los transportistas de droga más efectivos en la Unión Americana.
Valiéndose de su apariencia inofensiva y conduciendo una camioneta Lincoln, Sharp cruzaba las carreteras de Arizona y Míchigan sin levantar sospechas de las corporaciones policiales. Los reportes de inteligencia judicial revelan que «El Tata» llegó a ingresar de forma unipersonal más de una tonelada de cocaína a la ciudad de Detroit en un periodo de apenas cinco meses, operando directamente para las facciones de Joaquín «El Chapo» Guzmán e Ismael «El Mayo» Zambada. Cuando el anciano intentó romper nexos con la organización criminal, fue retenido bajo severas amenazas de muerte en contra de su familia.
La Administración de Control de Drogas (DEA) finalmente frenó su carrera delictiva en octubre de 2011 tras una minuciosa intervención telefónica, incautándole un cargamento con 200 kilogramos de estupefacientes en una autopista de Míchigan. Sentenciado a tres años de prisión el día de su cumpleaños número 90, Sharp pasó un año tras las rejas antes de ser liberado por una enfermedad terminal. Su inverosímil doble vida fue inmortalizada en la pantalla grande por Clint Eastwood en el largometraje The Mule (2018), consolidando en la cultura popular el recuerdo de este veterano que cambió las flores por el contrabando a gran escala.
Fuente: DEA / ABC / NYT | ©️ Redacción NoticiasPV









