Guadalupe Fernández Valencia se consolidó como una pieza clave en el lavado de dinero y tráfico de drogas para el Cártel de Sinaloa; su red logística movía millones de dólares desde Los Ángeles hasta Guadalajara.
En un mundo criminal dominado históricamente por hombres, Guadalupe Fernández Valencia, alias “La Patrona”, logró posicionarse como una de las operadoras de mayor rango dentro del Cártel de Sinaloa. Originaria de Aguililla, Michoacán, Fernández Valencia no solo supervisó el tráfico de toneladas de marihuana y cocaína hacia Estados Unidos, sino que se convirtió en el cerebro financiero de la facción de «Los Chapitos», reportando directamente a Jesús Alfredo Guzmán Salazar.
Su ascenso en el hampa comenzó tras la deportación de Estados Unidos en 2007. Al instalarse en Culiacán, asumió las conexiones de su hermano Manuel tras su captura en 2010, expandiendo las rutas de tráfico desde Tijuana hasta California. De acuerdo con informes de InSight Crime, «La Patrona» perfeccionó un sistema de lavado de dinero que utilizaba casas de cambio en Guadalajara para transferir ganancias millonarias obtenidas en Los Ángeles, cobrando comisiones del 3% y facilitando la operatividad de la organización criminal.
La trayectoria delictiva de Fernández Valencia culminó tras ser imputada en el mismo proceso judicial que llevó a Joaquín “El Chapo” Guzmán a cadena perpetua. Capturada en Culiacán en 2016 y extraditada al año siguiente, se declaró culpable en Chicago en 2019. Aunque recibió una sentencia inicial de 10 años en 2021, su cooperación estratégica con la justicia estadounidense le permitió obtener una liberación temprana en 2023, cerrando así uno de los capítulos más relevantes de la participación femenina en las altas esferas del narcotráfico.
Fuente: InSight Crime / Fiscalías de EE.UU. | © Redacción NoticiasPV


