Testimonios revelan que el cantante obligaba a su personal femenino a someterse a pruebas de VIH, embarazo y enfermedades sexuales sin consentimiento
El caso por presunto abuso sexual contra Julio Iglesias ha tomado un giro aún más oscuro. Nuevos testimonios de exempleadas domésticas de sus mansiones en el Caribe revelan un sistema de control que incluía exámenes ginecológicos obligatorios, ecografías y pruebas de enfermedades de transmisión sexual (ETS) únicamente para el personal femenino.
Control bajo amenaza de despido Según la investigación publicada por elDiario.es y Univisión, las empleadas eran enviadas con un médico específico para realizarse pruebas de VIH, hepatitis y clamidia, además de test de embarazo. Las víctimas aseguran que, aunque no se usaba la palabra «obligatorio», el ambiente de poder en las villas de República Dominicana y Bahamas dejaba claro que negarse significaba perder el empleo. Organismos como la OIT ya califican estas acciones como actos de discriminación sexual y vulneración de derechos humanos.
Consecuencias políticas y retiro de honores La gravedad de las acusaciones ha provocado que el Gobierno de España evalúe retirarle la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. Mientras tanto, en Madrid, el caso ha desatado un choque político entre quienes exigen retirar sus títulos institucionales y figuras como Isabel Díaz Ayuso, quienes se oponen a la medida. Las denunciantes afirman que romper el silencio busca empoderar a otras posibles víctimas de una conducta que, aseguran, el cantante ha mantenido por décadas.
Fuente: Agencias Internacionales | © Redacción NoticiasPV