El detenido era el principal generador de violencia en la zona metropolitana y responsable de coordinar el control territorial para la estructura de Nemesio Oseguera Cervantes.
La captura de José Gabriel Soto Martínez, conocido en el mundo delictivo como “El Uber” o “Bravo”, representa uno de los golpes más certeros a la operatividad del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en los últimos meses. Su importancia radica en que no era un operador común; fungía como el jefe de plaza en Guadalajara y Zapopan, los municipios con mayor relevancia económica y estratégica para la organización.
El poder detrás de «El Uber» Con apenas 26 años, Soto Martínez había escalado rápidamente en la estructura criminal hasta convertirse en un mando de confianza. Según reportes del Gabinete de Seguridad Federal, su función principal era la de generador de violencia y coordinador logístico. Bajo su mando se encontraban células dedicadas a la extorsión, el secuestro y el homicidio, tareas fundamentales para mantener el control territorial frente a grupos rivales y asegurar las rutas de tráfico local.
Impacto estratégico para el cártel Para el CJNG, la detención de «El Uber» significa la pérdida de un «brazo ejecutor» que reportaba directamente a figuras de la alta jerarquía como «El Sapo» y «El Jardinero». Al ser aprehendido junto a dos de sus principales auxiliares, Mauricio Cruz y Carlos Alberto Quezada, la organización sufre una ruptura en su cadena de mando inmediata en la capital del estado.
En el operativo, realizado por fuerzas especiales de la Sedena y la FGR, se aseguraron armas largas, equipos de radiocomunicación y cientos de dosis de metanfetamina, materiales que evidencian el nivel de equipamiento que Soto utilizaba para blindar las operaciones del cártel en la región occidente del país.
Fuente: Agencias Nacionales | © Redacción NoticiasPV