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Israelíes traficaban armas y droga; ataque directo en Artz Pedregal

Los fallecidos estaban ligados con la distribución de armamento para cárteles del sur del país y querían usar casinos en narcotráfico

excelsior.com.mx

CIUDAD DE MÉXICO.

Benjamín Yeshurun Sutchi y Alon Azulay, los hombres que murieron tras un ataque en Artz Pedregal, vendían armas, droga y tenían antecedentes criminales tanto en su natal Israel como en México.

Fuentes allegadas a la investigación indicaron a Excélsior que los sujetos estaban ligados a la distribución de armas para cárteles del sur-sureste del país. Además, corporaciones federales señalaron que pretendían reactivar sus contactos para distribuir droga vía casinos.

La Procuraduría dijo que el ataque podría ser un “arreglo” entre la mafia israelí, por lo que la versión del crimen pasional quedó descartada.

Sutchi fue detenido en 2005 por Gabriel Regino, a quien el israelí le ofreció un millón de dólares para dejarlo libre, reveló el exmando.

“En una actitud desparpajada, cínica, en un español fluido me dice: ‘¿y para qué me quieres detener, para ganarte una estrellita más en tu uniforme?; eso no tiene caso, yo te doy un millón de dólares ahorita en este momento y tú me dejas seguir trabajando’”, relató a este diario.

En tanto, un video del restaurante donde ocurrió la agresión muestra que una mujer convivía con las víctimas al momento del ataque.

En el material, transmitido anoche en Imagen Noticias con Ciro Gómez Leyva, se observa cómo esta mujer, de cabellera rubia y complexión robusta, sólo se retira un poco durante los disparos; luego se para y huye.

Israelíes asesinados, entre droga y armas

Tanto la embajada de Israel como autoridades locales confirmaron que tenían antecedentes criminales.

Los israelíes asesinados la tarde del miércoles tras ser tiroteados en la plaza Artz Pedregal se dedicaban a la venta de droga y armas, y contaban con antecedentes criminales tanto en su país de origen como en México.

De acuerdo con fuentes allegadas a la investigación, Benjamín Yeshurun Sutchi, de 44 años de edad, y Alon Azulay, de 41, se encargarían de distribuir armas para cárteles del sur-sureste del país.

Según corporaciones policiacas federales, las víctimas tenían más de cinco meses en territorio nacional y pretendían reactivar sus contactos para distribuir droga a través de diversos establecimientos de casinos.

De manera oficial, la Procuraduría capitalina señaló ayer que el ataque directo contra Benjamín Yeshurun Sutchi –quien murió en el lugar de la agresión– y Alon Azulay –muerto minutos después en un hospital– podría tratarse de un “arreglo” entre la mafia israelí, dijo Ulises Lara López, vocero de la dependencia.

“De acuerdo con el avance de las indagatorias del evento del día de ayer (miércoles), nos llevan a relacionar los hechos con arreglos entre grupos criminales y/o delincuencia organizada”, expuso el nuevo vocero de la PGJ.

En conferencia, dijo que el móvil de una venganza pasional, como la única detenida por los hechos había declarado, quedó descartado.

La embajada de Israel en México también identificó a sus ciudadanos como criminales y medios locales de ese país señalaron que los asesinatos podrían desencadenar una serie de ajustes de cuentas en Tel Aviv.

Antecedentes

Alon Azulay escapó de Israel hace más de dos décadas y se desconocía su paradero. Él había compurgado una pena por homicidio.

En lo que respecta a Yeshuru Sutchi, el Canal 12 de Tel Aviv señaló que estaba relacionado con el reconocido criminal israelí Erez Akrishevsky, quien tras escapar a México hace 18 años fue detenido la semana pasada y deportado a su país.

Ambos, Yeshuru Sutchi y Akrishevsky llegaron a México en 2001 tras escapar de prisión luego de ser sentenciados a 17 años de cárcel por el intento de asesinato del hijo del delincuente israelí Ezequiel Aslan.

Yeshuru Sutchi encabezó la distribución de droga en bares de Polanco, además de que se le vinculó con el homicidio del narcotraficante colombiano José Omar Gallegos Castaño.

En 2004 la policía de Israel, a través de una ficha roja de Interpol, alertó a la Procuraduría General de la República sobre la peligrosidad de Benjamín, quien quien era apoyado George Khouri Layón, El Coqui, involucrado en la ejecución de un empresario de nombre Eduardo Salazar Bracamontes, de acuerdo con una declaración de Jacobo Tagle Dobín ante el Ministerio Público Federal, detalló ayer la Asociación Alto al Secuestro.

Reportes de las autoridades federales relacionan a Ben Sutchi con integrantes del Cártel de Los Beltrán Leyva, en específico con Édgar Valdés Villarreal.

“Me ofreció un millón de dólares”

Gabriel Regino quien fuera subsecretario de Operación Policial en 2005, junto con un equipo de 30 agentes de élite conocido como el Grupo Tigre, logró la detención de Benjamín Yeshuru Sutchi a petición del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN).

La Interpol señalaba que este sujeto tenía dominio de técnicas combativas y conexiones criminales de relevancia a nivel internacional.

La solicitud fue en mayo de 2005 y después de un seguimiento de 15 días, Ben Sutchi fue detenido a las 13:30 horas a través de un operativo en Mazaryk, en las inmediaciones de un bar.

“Lo subimos a una camioneta oficial, lo entrevisto en presencia de mis colaboradores, corroboro que se trata de Benjamín Sutchi y en una actitud desparpajada, cínica, en un español fluido me dice: ‘¿y para qué me quieres detener, para ganarte una estrellita más en tu uniforme?; eso no tiene caso, yo te doy un millón de dólares ahorita en este momento y tú me dejas seguir trabajando’”, relató a este diario Gabriel Regino.

Después del ofrecimiento, Ben Sutchi reveló el nombre de un cómplice, George Khouri Layón, El Coqui, quien entregaría el dinero, pero al darse cuenta que exponía a su contacto, el israelí guardo silenció y un día después fue deportado.

La rubia comía con las víctimas

Dentro del restaurante de la agresión, una mujer convivía con las víctimas sentada entre ambos.

De acuerdo con videos del interior y exterior del local, transmitidos anoche por Imagen Noticias con Ciro Gómez Leyva, se observa cómo esta mujer de cabellera rubia, robusta y enfundada en un abrigo solamente se hace unos centímetros hacia atrás al momento en que dos sujetos disparan contra los israelíes Alón Azulay y Benjamín Yeshurun Sutchi; luego se para y huye.

En tanto, los sicarios, un hombre y una mujer, salen corriendo juntos por la entrada principal del restaurante. Él porta camisa clara y un chaleco obscuro, ella viste también de obscuro, pero su cabellera es negra y no se ve que lleve consigo peluca alguna.

Más tarde, las cámaras del C5 registraron el momento en el que una mujer de cabellera rubia escapa. En tomas posteriores se ve a una mujer de cabello negro, la cual a las 17:26 es interceptada por un policía auxiliar. Ésta se resiste, pero llegan refuerzos y la detienen.

Como parte de los hallazgos y las investigaciones se encontró una peluca rubia tirada en el entorno de la plaza Artz Pedregal.

“(Había) una mujer que cuando vienen los disparos se levanta y se desaparece en la cocina”, comentó de la rubia Javier Coello, representante legal de Artz Pedregal en entrevista para la Primera Emisión de Imagen Radio.

La otra balacera

Sin embargo, todo inició 19 minutos antes. A las 17:07 horas dos sujetos llegaron al centro comercial en un Nissan Versa azul, descendendieron y amagaron a un policía.

Uno de los hombres, con un rifle de alto poder, hace disparos al aire, desarma al agente, gira sobre su propio eje, apunta en todas direcciones y vuelve a abrir fuego contra una patrulla que se encontraba justo enfrente de la plaza.

La unidad policiaca se aleja y el otro sujeto, con un arma corta, también abre fuego. Las balas revientan el medallón y dos proyectiles alcanzan el hombro y la nuca del uniformado Iván Barrios Reyes.

Visitantes de Artz corren asustados al escuchar los disparos. Los agresores suben al auto y huyen.

El estruendo de los balazos fue, al parecer, la señal para que los sicarios se levantaran de la mesa en la que se encontraban y se dirigieran a matar a los israelíes.

…Y LA PLAZA ABRIÓ  Y LAS COMPRAS CONTINUARON

Ayer vendedores y encargados de los diferentes locales de Artz Pedregal se econtraban a las puertas de sus negocios, esperando la llegada de clientes o, incluso, intentando ser testigos de la entrada y salida de peritos de la PGJ. Salvo el área de la agresión, que se mantuvo acordonada, continúo la actividad normal. Eso sí, hubo quien pensó dos veces antes de ir: “Hubo amigos que me dijeron que no viniera, pero tenía que hacer unas compras”, dijo Verónica, una visitante de Artz.

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