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Integrantes de la élite política mexicana, entre los clientes inmobiliarios de Miami

jornada.unam.mx

Miami.

Miami es el nuevo paraíso para la compra de bienes raíces de la élite política y financiera de México, aunque aún queda a la zaga de inversionistas de Argentina, Brasil, Colombia y Venezuela, según la Asociación de Agentes de Bienes Raíces de Miami.

El reciente destape de la cadena Univisión de un departamento de lujo comprado por la presidenta nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Alejandra Barrales, en 990 mil dólares, puso el foco en compradores mexicanos en exclusivos complejos como Sunny Isles, Ball Harbor y Brickell.

Barrales aclaró en un comunicado que en sus respectivas declaraciones patrimoniales como senadora y como secretaria de Educación del gobierno de la Ciudad de México (cargo al que renunció en julio de 2016), declaró el inmueble en forma y tiempo adecuados, con el nombre de la empresa Alabama Transportes SA de CV.

Pero Barrales no es la única que ha sucumbido ante el embrujo de las playas, el sol y la exclusividad del creciente desarrollo inmobiliario de Miami, impulsado por los financiamientos y un ambiente favorable a la diversidad étnica.

Según el estudio Perfil de los compradores internacionales de vivienda 2016, de la Asociación de Agentes de Bienes Raíces de Miami, los mexicanos representan entre 5 y 4 por ciento de quienes han adquirido inmuebles en el condado Miami-Dade en los recientes seis años.

Sus adquisiciones aumentaron de 3 mil 600 millones de dólares a 4 mil 900 millones de 2013 a 2015, señaló Isaac Benmergui, abogado de bienes raíces de Miami, en un reciente artículo en su página web.

Casi un tercio de estos compradores no son residentes del sur de Florida y adquieren la propiedad como segunda residencia o una inversión, de acuerdo con Benmergui.

Aunque el detalle de los compradores no es revelado en el informe de la Asociación de Agentes de Bienes Raíces, el diario The Miami Herald resaltó hace unos días, ante la polémica por la propiedad de Barrales, los nombres de algunos de esos clientes con fuertes sumas de dinero en efectivo.

Entre ellos figuran Bernardo Quezada Salas, diputado del partido Nueva Alianza, quien junto a familiares gastó 6.3 millones de dólares en 11 condominios en la exclusiva zona de Brickell en un solo día, en 2005.

Alberto Sentíes Palacio, empresario apodado Lord Ferrari después de un incidente en la carretera, que involucró a su guardaspaldas y que se hizo viral en las redes sociales, también aparece como inversionista inmobiliario en Florida.

Sentíes Palacio, quien gastó con su esposa casi 1.5 millones de dólares en condominios en el sur de Florida, era buscado por cargos de fraude millonario en México, fue arrestado en Miami en octubre y actualmente enfrenta a la justicia en su país.

Rafael Olvera Amezcua, el accionista mayoritario de la sociedad financiera popular Ficrea y acusado en México de fraude millonario, adquirió una unidad en las Torres Trump de Sunny Isles en 1.8 millones, la cual está registrada a nombre de su hijo.

Y Sebastián Rodríguez Robles, joven abogado y político que trabajó en la Secretaría de Hacienda de Chiapas, pagó 3.1 millones de dólares por 13 condominios en la Torre Ópera del centro de Miami durante la crisis de la vivienda en 2012.

Rodríguez Robles dijo al diario que el dinero venía de sus ganancias de abogado.

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