De acuerdo con el Inegi, la proporción de mexicanos casados descendió del 47.6% al 36.3% en las últimas dos décadas; expertos señalan que las parejas actuales evitan los ahorros en común.
Las tradiciones románticas en México atraviesan una transformación estructural. En el marco del Día del Amor y la Amistad, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reveló que el modelo de familia tradicional basado en el matrimonio ha perdido terreno frente a la soltería y la unión libre. Según el reporte más reciente, el porcentaje de personas casadas mayores de 15 años cayó drásticamente, pasando de 47.6% en 2005 a solo 36.3% en 2025.
Contrario a la baja en las bodas, quienes viven en unión libre aumentaron del 11.1% al 17.6%, mientras que la población soltera se consolidó como uno de los grupos más grandes con el 33.2%. El informe también destaca un incremento en las separaciones y divorcios, reflejando que los compromisos legales a largo plazo son cada vez menos atractivos para las nuevas generaciones.
¿Casados o felices?
A pesar del auge de la soltería, los indicadores de bienestar del Inegi sugieren un dato curioso: las personas que viven en pareja (ya sea casadas o en unión libre) reportan niveles de satisfacción afectiva superiores a los de quienes permanecen solos. No obstante, esta «felicidad en pareja» no se traduce necesariamente en estabilidad financiera conjunta.
Finanzas individuales: el fin de la alcancía compartida
La tendencia de independencia también llegó a las carteras. Datos de la firma Fintual indican que apenas el 1% de la población vincula sus ahorros con su pareja. Los objetivos financieros relacionados con el romance, como la compra de un anillo de compromiso o la planeación de una boda, son vistos mayoritariamente como metas de corto plazo.
Los hombres suelen planear estos gastos con mayor inmediatez (54%), mientras que las mujeres prefieren plazos de ahorro de hasta cinco años. Esta cautela financiera es más evidente en estados como la Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León y Querétaro, donde el promedio de edad de quienes deciden ahorrar para un futuro en pareja ronda los 30 años, marcando una clara distancia de las costumbres nupciales de sus padres.
Fuente: Inegi, Fintual, Agencias Nacionales | © Redacción NoticiasPV