Un estudio de Research Land confirma que el espectáculo del puertorriqueño Bad Bunny superó al interés deportivo, convirtiéndose en el motor principal de audiencia en el país.
El Super Bowl LX marcó un hito en el consumo televisivo de México, donde el entretenimiento logró equipararse, e incluso superar, el fervor por el futbol americano. Según datos revelados por la consultora Research Land, dos de cada tres espectadores mexicanos sintonizaron el evento motivados principalmente por la actuación de Bad Bunny, dejando en claro que el impacto cultural del artista latino fue el gran imán de la jornada.
El informe detalla que el 44% de los aficionados a la NFL consideró el show de medio tiempo como su principal razón para ver el partido. Esta cifra se eleva al 47% entre el público que no sigue regularmente el deporte, quienes admitieron que la presencia de celebridades y el despliegue artístico fueron los factores determinantes para seguir la transmisión del duelo entre los Seahawks y los Patriots.
Más que un juego, un motor económico
El fenómeno no solo se limitó a los niveles de audiencia, sino que se tradujo en un impacto financiero masivo. La Concanaco Servytur destacó que este tipo de eventos disparan el consumo de alimentos, bebidas y tecnología en México. A nivel global, la derrama económica alcanzó los 50 mil millones de dólares, consolidando al Super Bowl como una plataforma donde el prestigio de marca pesa más que la venta inmediata.
De acuerdo con Pablo Levy, director de Research Land, las empresas que invierten en publicidad durante el evento buscan «estatus y relevancia cultural» en lugar de cierres tácticos. El 38% de los encuestados percibe que las marcas presentes en la final adquieren un símbolo de exclusividad y masividad difícil de replicar en otros espacios.
Un espectáculo con identidad latina
La presentación de 13 minutos de Bad Bunny fue una oda a sus raíces. Con una escenografía que incluyó palmeras, una casita tradicional y puestos de piraguas, el boricua transformó el estadio en una fiesta caribeña. El repertorio, que incluyó éxitos como «Tití Me Preguntó» y «El Apagón», contó con la colaboración de figuras como Lady Gaga y Ricky Martin, además de la participación especial de Karol G y Pedro Pascal.
Más allá de la música, el evento hizo historia al incorporar por primera vez traducción en lengua de señas puertorriqueña y cerrar con un potente mensaje de unidad: «La única cosa más poderosa que el odio es el amor». Al final, aunque Seattle se llevó el trofeo en el campo, el impacto social y cultural de Benito Martínez fue lo que dominó la conversación en todo México.
Fuente: Research Land | © Redacción NoticiasPV


