Pese a las evidencias y el rechazo social, el alcalde de Bahía de Banderas mantiene en la nómina a Brayan Quintero, desmintiendo que el funcionario viajara en la unidad oficial siniestrada.
Durante su reciente ejercicio de «Rendición de Cuentas», el presidente municipal, Héctor Santana García, oficializó la salida de Brayan Quintero González de la Jefatura de Comunicación Social Estratégica y Relaciones Públicas. Sin embargo, lo que parecía una sanción por el reciente accidente de una camioneta oficial, terminó siendo un acto de protección política que genera indignación, por el doble discurso del primer edil.
Santana García sorprendió al declarar que Quintero González no solo se encuentra bien de salud, sino que permanecerá en la nómina municipal, contradiciendo las versiones de testigos que ubican al ahora exjefe de Comunicación Social en el lugar de la volcadura. El alcalde optó por desmentir los señalamientos, dejando de lado su discurso de «todos coludos o todos rabones» para aplicar la gracia a sus allegados.
Interrogantes sin respuesta
El encubrimiento por parte del alcalde deja múltiples dudas sobre el uso de los recursos públicos y la responsabilidad de los funcionarios:
¿Quién conducía la unidad? El alcalde nunca aclaró la identidad de los tripulantes ni su relación con el ayuntamiento.
¿Por qué se utilizaba una unidad oficial fuera de funciones? La camioneta está asignada directamente al área de Comunicación Social.
¿Quién asumirá los costos? No se ha informado si el vehículo fue pérdida total ni quién pagará el deducible del seguro.
Doble discurso en la administración
La postura de Héctor Santana ha sido calificada como un doble discurso, al proteger a un subalterno involucrado en un incidente con bienes del pueblo mientras presume transparencia. Lejos de una investigación imparcial, el presidente municipal preferió esconder la realidad de un hecho que ya es de conocimiento público, evidenciando que en su administración la ley se aplica de forma selectiva: para los amigos, justificación; para los demás, la ley a secas.
Fuente: Rendición de Cuentas | © Con información de Lorena Moguel