El líder del CJNG recibió el último adiós en un cementerio de Zapopan; el féretro dorado y cientos de coronas florales marcaron el funeral del capo más sanguinario de la historia del narcotráfico en México.
Bajo el asedio de un impresionante despliegue de seguridad, este lunes se llevaron a cabo las honras fúnebres de Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho». El velorio, realizado en una funeraria de Zapopan, dejó de ser un evento privado en cuanto la concentración masiva de elementos del Ejército y la Guardia Nacional delató la identidad del fallecido. Durante la mañana, el recinto se inundó con más de 500 coronas de flores, la mayoría de ellas anónimas o con listones retirados para evitar el rastreo de los remitentes.
El último trayecto en un ataúd metálico
Minutos antes del mediodía, el cortejo fúnebre partió con rumbo al cementerio Recinto de la Paz. El cuerpo del fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación fue trasladado en una carroza que portaba un ostentoso féretro metálico dorado, escoltado en todo momento por unidades oficiales que abrieron paso a lo largo de 26 kilómetros. Entre los arreglos florales destacaba una figura de grandes dimensiones con la silueta de un gallo, símbolo inequívoco del apodo con el que se le conoció en el mundo criminal.
Revelaciones del acta de defunción
Contrario a las versiones que sugerían una muerte por enfermedad renal, el acta de defunción oficial ha revelado que la causa del deceso fueron traumatismos perforantes y penetrantes producidos por proyectiles de arma de fuego. Las heridas mortales se localizaron en el tórax, abdomen y extremidades inferiores, producto del enfrentamiento en Tapalpa. Según el documento, el capo perdió la vida mientras era trasladado vía aérea hacia la Ciudad de México para recibir atención médica especializada tras su captura.
Un entierro bajo vigilancia
El protocolo de seguridad fue extremo: cada vehículo que acompañó el féretro fue inspeccionado minuciosamente por las autoridades para evitar cualquier incidente. Ya en el cementerio, y a pesar de la vigilancia militar, el estruendo de la música de banda marcó el momento en que los restos del «Señor de los Gallos» fueron depositados en su última morada, cerrando así el ciclo del hombre que lideró una de las organizaciones más violentas y prósperas de la última década.
Fuente: Reportes de Seguridad Federal | © Redacción NoticiasPV