Reportes internacionales advierten que el despliegue de las fuerzas armadas solo desplazó el conflicto a zonas rurales sin afectar la producción de la droga sintética.
La ofensiva militar implementada por el Gobierno Federal en el estado de Sinaloa no ha conseguido mermar las operaciones de exportación de fentanilo ni detener la pérdida de vidas humanas. Análisis de organismos internacionales especializados, como el International Crisis Group, señalan que a pesar del decomiso de millones de pastillas, el desmantelamiento de laboratorios clandestinos de metanfetamina y el arresto de más de 2 mil 500 sospechosos, el mercado de las drogas sintéticas demuestra una inquebrantable capacidad de resistencia ante las intervenciones armadas.
Las investigaciones detallan que los patrullajes e incursiones focalizadas en el área urbana de Culiacán lograron mitigar temporalmente los enfrentamientos a gran escala en las calles principales; sin embargo, las células delictivas desplazaron sus operaciones hacia las regiones rurales. Desde el inicio de las rupturas internas del Cártel de Sinaloa en septiembre de 2024 —derivadas del traslado forzado de Ismael «El Mayo» Zambada a la Unión Americana—, los registros oficiales contabilizan más de 2 mil 600 homicidios, golpeando de manera prioritaria a adolescentes y adultos jóvenes en condiciones de pobreza.
La persistencia de la violencia y la disponibilidad del fentanilo a precios bajos en la frontera norte mantienen bajo presión la agenda binacional, especialmente tras las acusaciones de corrupción vertidas por el Departamento de Justicia estadounidense contra el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya. Los informes institucionales concluyen que las disputas territoriales y el acoso de las agencias foráneas solo han provocado afectaciones colaterales como el desplome del turismo local, la deserción escolar y el desplazamiento forzado de comunidades enteras, sin vulnerar los núcleos financieros del narcotráfico.
Fuente: International Crisis Group | ©️ Redacción NoticiasPV









