El crimen organizado en México ha transformado su arsenal táctico; de los blindajes artesanales del sexenio de Calderón, han pasado al uso de drones militares y guerra electrónica.
La reciente alerta en el aeropuerto de El Paso, Texas, por la incursión de aeronaves no tripuladas, puso en evidencia que la sofisticación tecnológica de los cárteles mexicanos ya no se limita al armamento convencional. En las últimas dos décadas, grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) han pasado de utilizar fusiles AK-47 a desplegar unidades especializadas de «droneros» con entrenamiento internacional.
De acuerdo con el analista en seguridad Alexéi Chévez, esta escalada inició con los «vehículos monstruo», camionetas blindadas con placas de acero que servían tanto para el combate como para la ostentación de poder. Sin embargo, el verdadero salto se dio con la llegada de drones comerciales y agrícolas, los cuales fueron adaptados para lanzar explosivos improvisados y realizar tareas de vigilancia en tiempo real, arriesgando menos a sus sicarios.
Michoacán: el laboratorio del crimen
Especialistas coinciden en que Michoacán es el «punto cero» de esta innovación. En este estado se han probado desde las primeras granadas artesanales hasta sofisticados sistemas de guerra electrónica. El CJNG, liderado por «El Mencho», ha profesionalizado estas células reclutando a exmilitares colombianos y enviando operadores a zonas de conflicto en Europa del Este para aprender tácticas de manejo de drones militares.
Inteligencia artificial y «jammers»
El arsenal criminal actual incluye ahora dispositivos de interferencia de señales conocidos como «jammers» y sistemas Sky Fenders, capaces de bloquear comunicaciones inalámbricas y crear burbujas de exclusión aérea. Chévez advierte que el uso de Inteligencia Artificial para el reconocimiento facial y seguimiento de objetivos ya es una realidad en los grupos delictivos.
A pesar de que el Estado adquiere tecnología defensiva, los expertos señalan que las autoridades suelen ir un paso atrás debido a la rapidez con la que el crimen organizado adopta y abarata estas herramientas. La protección total ante estas amenazas aéreas, concluyen, es hoy prácticamente imposible de garantizar.
Fuente: Análisis de Seguridad Pública / Esquina Balderas | © Redacción NoticiasPV


