Tras negar inicialmente los nexos, la dirigencia nacional del partido guinda tuvo que reconocer que el operador financiero vinculado a Florian Tudor sigue activo en su padrón oficial.
En un evidente tropiezo que deja al descubierto la falta de rigor y la solapación en sus padrones internos, la dirigencia nacional de Morena, encabezada por Ariadna Montiel, tuvo que recular y admitir públicamente que Alejandro Enrique Arcos Romero —señalado en indagatorias financieras como presunto operador de alto nivel de la red criminal conocida como la mafia rumana— es militante activo del partido desde el año 2013.
La confirmación por parte de la lideresa morenista ocurre tras haber negado rotundamente en un principio la pertenencia del implicado a las filas del movimiento oficialista. Acorralada por los registros públicos, Montiel justificó la permanencia del presunto delincuente argumentando trabas burocráticas del padrón, limitándose a turnar el caso a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) sin aplicar una expulsión inmediata ni tajante contra el señalado.
Investigaciones de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) ubican a Arcos Romero como pieza clave en la red de lavado encabezada por Florian Tudor, «El Tiburón», manejando una estructura de al menos 14 empresas fachada. Además, el presunto operador fungió como secretario particular de Rafael Marín Mollinedo durante su paso por la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), evidenciando cómo personajes ligados al crimen organizado lograron incrustarse hasta la cúpula del poder bajo el amparo de la autodenominada transformación. Para dar seguimiento a estos expedientes, se pueden consultar los reportes de la Unidad de Inteligencia Financiera.
Fuente: UIF / CNHJ | © Redacción NoticiasPV