Los automovilistas que no se han dado cuenta de la existencia del bache debido a que sigue cubierto de agua, sufren las consecuencias *Algunos están entrando a la gasolinera como vía alterna, pero eso ya causó conflicto
El peligro continúa en la salida de la delegación de El Pitillal, donde un enorme bache en el cruce de la calle 20 de Noviembre y la avenida Prisciliano Sánchez sigue representando un riesgo para automovilistas, motociclistas y unidades de carga, sin que hasta el momento se haya realizado una reparación.
Pese a los reportes y a que personal de Vialidad Municipal y Protección Civil tiene conocimiento del problema, el agujero permanece abierto y la circulación continúa de manera habitual. Ellos han hecho algo al respecto, pero a quien compete repararlo, no ha hecho nada al respecto.
La única medida preventiva visible es un cono colocado en el sitio, insuficiente para advertir a quienes transitan por esta zona.
El problema se agrava porque el bache permanece cubierto de agua, lo que impide calcular su profundidad y dificulta que los conductores lo detecten a tiempo. Como resultado, varios vehículos continúan cayendo en el enorme hoyanco y sufriendo daños.
La situación quedó en evidencia durante el pasado fin de semana, cuando un camión de carga cayó en el desperfecto y quedó atorado, sin posibilidad de salir por sus propios medios. Fue necesaria la intervención de una grúa para retirarlo, pero los gastos del rescate tuvieron que ser cubiertos por el propietario de la unidad.
Ante la falta de una solución, algunos conductores han optado por ingresar a la gasolinera Boca del Río para rodear el punto afectado y continuar su trayecto. Esta maniobra, sin embargo, ya ha generado inconformidad con los encargados del establecimiento, pues el negocio no funciona como una vía alterna para el tránsito vehicular.
Una opción para evitar el peligro es utilizar la calle Veracruz y salir nuevamente a la avenida Prisciliano Sánchez, recorrido que permitiría esquivar el bache sin invadir las instalaciones de la gasolinera.
Mientras tanto, la molestia entre los automovilistas va en aumento. No solamente tienen que enfrentar el riesgo de caer en el agujero, sino también la posibilidad de pagar reparaciones o gastos de auxilio por daños que podrían evitarse con una intervención oportuna.
El reclamo es claro: no basta con colocar un cono junto a un bache de estas dimensiones. Los conductores esperan que las autoridades responsables atiendan el problema, aseguren adecuadamente el área y realicen las reparaciones necesarias antes de que ocurra un accidente de mayores consecuencias.
Por ahora, el enorme bache sigue ahí, el tránsito continúa pasando a su alrededor y la solución no llega.









