En el abandono, adultos mayores miembros de la comunidad lésbico gay

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Los adultos mayores están olvidados, son pocas las familias que les ofrecen un lugar amable en sus hogares y esta condición se agrava cuando se reconocen como parte de la población lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero e intersexual (LGBTTI), señaló Samantha Flores García, presidenta de la asociación Laetus Vitae (Vida Alegre), quien desde hace seis años busca ofrecer una casa hogar para este sector.

Flores García, originaria de Orizaba, Veracruz, dijo en entrevista que las personas de la tercera edad de la comunida referida se encuentran en condiciones de abandono. El 99.9 por ciento no tiene hijos, no tiene familia, nunca se casó. En sus hogares los aceptan por cariño, por amor, pero la mayoría de las veces no los entienden.

Añadió que tampoco ha sido opción que se refugien en los asilos para heterosexuales, pues por cultura no se acostumbra todavía a la compañía de hombres gays y creen que si están con ellos se los van a querer ligar.

Por ello, subrayó la importancia de hacer visible este problema. Es mi propósito que la gente se dé cuenta de que existe el adulto mayor gay.

Al principio su idea era crear un asilo, pero después de seis años, se dio cuenta de que es un proyecto complicado.

Cuesta mucho dinero y son demasiados los permisos. Es mucha responsabilidad también porque si se muere alguien, tiene un pariente y entabla una demanda en mi contra porque no lo atendí bien.

Por esa razón, la iniciativa ahora es una casa de día en la que permitiría la entrada a cualquier persona sea o no homosexual. Aunque todavía no es un propuesta que se pueda concretar en un tiempo establecido, Flores García espera que se realice a corto plazo.

Ahorita lo vemos más cerca por lo de Donadora, que es la plataforma en Internet mediante la cual se registran las donaciones para este proyecto.

En un plazo de dos meses, explicó, se requiere reunir 400 mil pesos para sostener una casa barata en un barrio popular que tenga cerca estaciones del Metro o del Metrobús.

Refirió que otra consecuencias de la falta de apoyo hacia los adultos mayores respecto a la diversidad sexual es que al ser discriminados regresan al clóset para ser aceptados.

En tanto, el activista Juan Jacobo Hernández, en entrevista subrayó la escasa investigación en temas relacionados con la población LGBTTI y sobre todo sobre las personas de la tercera edad, “lo que reafirma la invisibilidad de este colectivo.

No hay un espacio de interacción ni de convivencia, a lo mejor porque mucha gente no lo necesita, pero otra sí, la cual está sola, aislada. Incluso, dijo, esta exclusión se da dentro de la misma población lésbico gay.

                                                         
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