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Ellos dejaron sus empleos para ir a buscar a sus hijos en fosas de Nayarit

elfinanciero.com.mx

Óscar Gabriel Tovar Barajas tenía 22 años cuando el 22 de junio de 2017, hombres armados a bordo de una camioneta blanca lo raptaron mientras conducía una motocicleta por una calle de la colonia Villas del Prado, para regresar a casa y cenar con su familia.

Hace siete meses de su desaparición y sus padres vendieron todo para costear la búsqueda hacia los predios donde ya han hallado fosas y vestigios, “con la esperanza de que mañana voy a ver a mi hijo”, relató su padre, Rafael Tovar.

Dijo que los apoyos psicológicos que le han ofrecido las autoridades “son un mejoralito” porque al llegar a su casa o “escuchar alguna palabra que decía Óscar” remueven los sentimientos y vuelve la angustia; sobre todo, porque no hay avances en las investigaciones oficiales para dar con su hijo.

Don Rafael se agrupó con el Colectivo Familias unidas por Nayarit, que se creó porque las autoridades en el sexenio de Roberto Sandoval ignoraron las denuncias y en la delegación de la Procuraduría General de Justicia (PGR) solamente abrieron 13 carpetas de investigación, alegando falta de personal, mencionó don Rafael.

“Al principio tenía miedo, ahora lo que siento es rabia y coraje por nuestro estado, que bien que nos cobran los impuestos y ellos no hacen nada para esclarecer esto; y las cosas siguen sin resolverse porque el nuevo gobierno también va lento”, afirmó.

Ese 22 de junio desaparecieron otros jóvenes en la misma hora y colonia, como Alejandro López Jara de 23 años, estudiante de gastronomía, -proveniente de Mazatlán, Sinaloa- también fue “levantado” por hombres armados en una camioneta blanca.

Según su madre, Rosa María Jara, Alejandro “fue a entregar una motocicleta, venía de regreso y me dijo: ahora te contesto porque voy a manejar, medio hora después estuvo apagado el teléfono (…) y hasta la fecha no me han dado información; se lo llevaron junto a otros 4 jóvenes de entre 19 y 23 años”, dijo.

Ella ha exigido a las autoridades para que intervenga la policía cibernética, ya que el sitio de Facebook de su hijo, sigue activo, “publica imágenes, sigue a reporteros, y me ponen trabas, parece que nadie quiere localizarlo”, señaló.

La mujer se reúne con otras madres de familia para buscar a sus hijos, pero ellas han tomado como estrategia la pinta de bardas, mantas y volantes con exigencias al Estado, para que busquen a los jóvenes.

Yahir Fuentes Valdez, de 21 años también cumple siete meses de desaparecido, y fue uno de los 4 jóvenes sustraídos de un domicilio en Villas del Prado, “él se alejó de la casa por su adicción a las drogas, y lo quiero hallar pero no creo que sea con vida, por ser consumidor, pero eso no es excusa para que le hagan daño, nosotros aportamos información para que investiguen y no hay nada”, reconoció su mamá, Bertha Patricia Valdez.

Los casos se suman a otras 306 desapariciones que cuenta el Colectivo Familias Unidas por Nayarit aunque las autoridades reportan 173 con denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado.

En el Colectivo se agruparon 183 padres y madres que han perdido a sus hijos, pero solo 45 se reúnen y desde las primeras horas del día recorren predios agrícolas de los municipios de Tepic y San Blas, en busca de vestigios.

El grupo se reúne semanalmente para planear los recorridos que costean con las aportaciones que cada uno de los padres deja en una canastilla; no han querido recibir recursos de las autoridades porque de otro modo, dice el vocero, Santiago Pérez, estarían a condicionados.

El portavoz indicó que el colectivo ha sido el que ha encontrado las 6 fosas clandestinas que se cuentan en Nayarit, gracias a los recorridos y a las referencias que en algunos casos ofrecen ciudadanos, donde encuentran tierra removida o les alertan de olores fétidos, una labor que tiene como recompensa hallar a sus familiares vivos, o muertos.

Los 33 cuerpos recientemente hallados en el municipio de Xalisco, aparecieron tras una caminata donde encontraron a un agricultor al que preguntando les dio señales de un lugar donde la muerte alertaba el olfato, y fue donde introduciendo una varilla en la tierra, dieron con los restos en descomposición.

Santiago Pérez registra los detalles de cada una de las familias que acuden al colectivo, pero él, quien perdió a su hijo Santiago Eloy de 28 años, el pasado 22 de junio de 2017, desconoce cómo y dónde estuvo por última vez el joven –quien es soldador de herrería-, y solo tiene como indicio, un mensaje en su celular de las 10:18 para saludarse, ya que el muchacho vivía con su esposa.

El último reclamo de los padres buscadores, es sensibilidad para dar tratamiento a los cuerpos para desenterrarlos, mayor claridad en la integración de las carpetas de investigación, personal calificado para agilizar la identificación, y justicia para hallar y castigar a los culpables de estas desapariciones.

Los raptos de personas empezaron a conocerse en febrero de 2017 –en el agonizante sexenio del priísta Roberto Sandoval-pero se agudizaron en marzo, cuando fue detenido el ex fiscal de Nayarit, Édgar Veytia en los Estados Unidos, acusado de presunto narcotráfico; sin embargo el 22 de junio fue funesto para más de 20 familias que reportaron los “levantones” de sus parientes.

Según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2016-2017) del Instituto Nacional de Salud Pública, coloca a Nayarit en el cuarto lugar del porcentaje de la población de entre 12 y 65 años, que consumió algún tipo de droga, con el 13.2 por ciento; Jalisco ocupa el primer lugar con el 16 por ciento de personas que han usado drogas, seguido por Quintana roo con 15.5 por ciento y Baja California con 13.8 por ciento.

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