A pesar de haber sido presentado como una obra clave para la accesibilidad universal en Puerto Vallarta, el elevador eléctrico permanece inoperativo desde su instalación, dejando varados a adultos mayores y personas con movilidad reducida.
La infraestructura, proyectada para facilitar el ascenso al Mirador del Cerro de la Santa Cruz, se mantiene como un elemento meramente decorativo en uno de los puntos turísticos y de esparcimiento más importantes de la ciudad.
Aunque la promesa central del proyecto era garantizar un espacio incluyente donde cualquier persona pudiera disfrutar de la vista panorámica del puerto sin enfrentar los cientos de escalones del trayecto, el elevador eléctrico nunca llegó a entrar en funcionamiento continuo ni a cumplir el propósito para el que fue financiado.
Vecinos de la zona e integrantes de colectivos de personas con discapacidad han señalado que la falta de puesta en marcha refleja fallas desde la fase de planeación y ejecución de la obra, así como una ausencia de mantenimiento técnico adecuado.
La estructura metálica y los mecanismos del elevador permanecen expuestos al deterioro ocasionado por la salinidad y el clima costero, sin que hasta el momento las autoridades correspondientes hayan ofrecido una solución definitiva o un dictamen claro sobre las fallas que impiden su operación.
Esta situación retrasa el cumplimiento de las metas de accesibilidad e inclusión en los espacios públicos del municipio, afectando directamente tanto a residentes locales como a visitantes que dependen de este tipo de infraestructura.
Mientras el elevador continúa fuera de servicio, la subida al mirador sigue siendo inaccesible para un sector significativo de la población, manteniendo las barreras físicas en uno de los atractivos emblemáticos de Puerto Vallarta.