Elecciones 2024: qué se vota, quiénes son las candidatas y qué temas dominan los históricos comicios

En medio de la polarización que genera la figura del presidente Andrés Manuel López Obrador y la sombra de la violencia electoral que se ensaña en las regiones, este 1 de marzo arrancó oficialmente el calendario electoral.
proceso.com.mx

PARÍS (France 24).– El reloj corre y la cita electoral de México está cada vez más cerca. El país norteamericano está a poco más de tres meses de las elecciones que se han definido como las más grandes e importantes de su historia reciente.

El próximo 2 de junio, los ciudadanos irán a las urnas de las 32 entidades federativas mexicanas, es decir, de los estados que componen el país.

Cerca de 98 millones de personas están llamadas a votar, lo que representa un aumento de 9 millones de ciudadanos respecto a los últimos comicios en 2018.

Un repaso de los principales puntos y protagonistas de estas elecciones.

¿Qué se vota?

Una de las particularidades que más llama la atención es la cantidad de cargos públicos que van a renovarse en estos comicios en México. Justo este hecho convierte estas elecciones en las más importantes de la historia de la democracia mexicana.

Según el Instituto Nacional Electoral (INE), el 2 de junio se renovarán más de 20 mil puestos públicos de la administración.

El más importante será el cargo de presidente de la República, seguido por los diputados y senadores del Congreso de la Unión –conformado por la Cámara de los Diputados y el Senado–. Ambas cámaras se renovarán por completo y se elegirán 500 diputados y 128 senadores.

Además, el país también celebrará elecciones locales en todas sus entidades federativas. En su mayoría, las elecciones serán de los congresos federales y las diferentes alcaldías, pero solo en 9 estados –Ciudad de México, Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán– se renovarán las gubernaturas.

Puebla será el estado que elegirá más cargos –casi dos mil 300– y Durango el que menos –solo 23–.

Algunos mexicanos ya han votado: los que están en el extranjero. Han sido los primeros en hacerlo, ya que tenían como plazo para ejercer su derecho a voto hasta el 20 de febrero.

También tendrán votación anticipada los ciudadanos con alguna incapacidad física o diversidad funcional y las personas privadas de libertad que no tengan una sentencia emitida, ambos grupos llamados a votar del 6 al 20 de mayo.

Esta es también la primera vez en más de un siglo que los mexicanos irán a votar en junio en lugar de julio y que el presidente juramentará el cargo en octubre y no en diciembre. Un cambio que responde a la reforma electoral de 2014, que se implementa por primera vez en estas elecciones.

Candidatas: ¿quién será la próxima inquilina del Palacio Nacional?

¿Quién ocupará la Presidencia de la República Federal? La respuesta corta es que lo más probable sea una mujer.

“Sí o sí, en el 2024 la Presidencia de México la ganará una mujer y es un hecho histórico en nuestro país”, sintetiza Ana Lucía Medina, politóloga y miembro de la organización Sociedad Civil México a la revista Forbes.

Su observación, como la de muchos otros expertos y politólogos se debe a que las encuestas señalan a dos mujeres como favoritas: Claudia Sheinbaum, de la coalición oficialista Sigamos Haciendo Historia –con Morena, el Partido Verde y el Partido del Trabajo– y Xóchitl Gálvez, de la coalición opositora –compuesta por los partidos PRD, PRI y PAN– de centroizquierda, centroderecha y derecha.

No obstante, son dos propuestas presidenciales muy diferentes. Mientras Sheinbaum representa el continuismo del presidente AMLO, con una apuesta por las políticas sociales, Gálvez ha prometido centrarse en otros temas como la corrupción y la violencia.

Sheinbaum hará campaña con las reformas constitucionales propuestas por el actual gobierno, que incluyen amplios cambios como la polémica integración de la Guardia Nacional al Ejército, la ampliación de las pensiones o la selección de jueces a través de voto popular, entre otros.

La propuesta se lanzará en firme el 1 de marzo, justo el día en el que arranca la campaña electoral.

“Estas propuestas son parte del programa que vamos a presentar el 1 de marzo a la ciudadanía como inicio de la campaña electoral de nuestra coalición”, apuntó Sheinbaum en una rueda de prensa el 6 de febrero.

Para muchos, el papel de la antigua jefa de Gobierno de Ciudad de México (2018-2023) está claro: como delfín político de AMLO, representa la continuidad del actual Ejecutivo.

«Puedo decirles que va a continuar la transformación. Le voy a entregar la banda a quien va a actuar con honestidad, con rectitud y siempre con mucho respeto y amor al pueblo», dijo López Obrador sobre la candidata el 9 de febrero desde el Palacio de Cortés, en Cuernavaca.

En cambio, Gálvez quiere romper con todo lo que representa el presidente. De tendencia más conservadora, aunque alejada de la línea dura del Partido Acción Nacional (PAN), sus propuestas tienen un corte más neoliberal.

Y, por eso, los analistas estiman que la carrera presidencial estará marcada por la polarización en torno a AMLO: es decir, el sí o el no a la continuidad de su gobierno o a optar por una nueva propuesta política.

Aunque, según la encuestadora Morning Consult, derrotar al oficialismo será un objetivo difícil, ya que el actual mandatario cuenta con un 65% de aprobación popular.

“La oposición está luchando entre ser anti AMLO o post AMLO. Es decir, aceptar que el periodo de López Obrador terminó y no estará en la boleta, y proponer qué vendrá después. No creo que eso esté muy definido aún», sostuvo Carlos Bravo Regidor, analista político mexicano, a Voz de América.

La tercera posición por la carrera presidencial la ocupa Jorge Álvarez Máynez, candidato de Movimiento Ciudadano, de centroizquierda. La lucha contra la desigualdad y la corrupción figuran entre sus principales propuestas políticas. No obstante, las encuestas solo le dan el 5% del respaldo ciudadano.

En estas elecciones incluso las encuestadoras están en el ojo del huracán, acusadas de politización y de aportar datos poco contrastados. De hecho, algunas de las más grandes del país –como Enkoll o Buendía y Asociados– han pedido al resto que «no adelanten resultados».

“En una elección nunca puedes decir ‘este arroz ya se coció”, afirma Heidi Osuna, de la encuestadora Enkoll, al diario El País.

Violencia y narcotráfico: el perpetuo telón de fondo

La campaña aún no ha comenzado, pero ya se ha derramado sangre de precandidatos. Sin ir más lejos, este mismo lunes 26 de febrero mataron a dos candidatos a la alcaldía de Maravatío, un municipio de 80 mil habitantes de Michoacán.

Miguel Ángel Zavala Reyes, el precandidato de Morena, y Armando Pérez Luna, precandidato del partido conservador PAN, corrieron la misma suerte: fueron asesinados a tiros en un intervalo de 12 horas.

La violencia y la inseguridad son problemas estructurales en México, y de cara a las elecciones estos flagelos muestran su cara más dura.

Los comicios federales de 2021 ya estuvieron marcados por este fenómeno, con decenas de candidatas y candidatos, funcionarios públicos y militantes asesinados o agredidos.

En lo que llevamos de 2024, al menos 39 políticos mexicanos –en su mayoría precandidatos a las elecciones de junio– han sido asesinados, según la organización Laboratorio Electoral.

El año pasado cerró como el más violento del país a nivel político electoral, con casi 530 casos de violencia contra funcionarios del Estado, algo que ha puesto en alerta a las autoridades de cara a estos comicios.

Por eso, todos aquellos considerados en «posición de riesgo» contarán con un esquema de seguridad para evitar atentados contra su vida o integridad. En función del nivel de riesgo –bajo, medio o alto– los candidatos serán acompañados por más o menos vehículos y escoltas.

Además, el INE ya ha advertido que planea blindarse ante la injerencia del crimen organizado sobre el resultado de los comicios. Para ello, se suspenderán todas aquellas casillas en las que se pruebe la influencia del narco o crimen organizado.

Para cuidar del proceso electoral democrático, el Estado ha previsto un despliegue de cerca de 170 mil personas. Tras su selección, el INE impartirá una capacitación para todos los participantes, desde los apoderados de las mesas hasta los encargados de contar las boletas.

Además, se espera que el proceso electoral cuente con misiones internacionales de observación por parte de entes como la Organización de Estados Americanos (OEA) o la Unión Europea (UE). Todo para garantizar un proceso democrático e independiente.

Temas sobre la mesa: migración, economía y drogas

Si bien son muchos las preocupaciones transversales de estas elecciones, algunas tienen especial importancia entre los votantes y representan un desafío para el futuro del país.

La migración es una de ellas y está en el centro del debate. Los comicios ocurrirán tras cifras récord de personas que intentan entrar a Estados Unidos a través de la frontera con México.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) confirmó el mes pasado la llegada de más de 2.2 millones de migrantes de enero a noviembre. Y en diciembre la cifra batió un nuevo máximo histórico: se estimó que unas 10 mil personas intentaban cruzar la frontera diariamente.

La respuesta de AMLO al respecto, motivada por EU, fue firme: el mandatario ha aumentado el número de deportaciones y ha atacado las redes de tráfico de personas para que llegar hasta Estados Unidos sea mucho más difícil.

Un tema que preocupa a muchos, especialmente a los defensores de derechos humanos que luchan por el bienestar de los migrantes.

“El presidente López Obrador tiene la oportunidad de defender los derechos de miles de migrantes y solicitantes de asilo vulnerables, en su mayoría latinoamericanos, negándose a acceder a otro acuerdo que permita a Estados Unidos expulsar migrantes hacia México”, señaló Juanita Goebertus, directora para las Américas de la organización Human Rights Watch.

Otro tema central de estos comicios es la economía, que el Ejecutivo de AMLO está intentando impulsar. Se espera que el país norteamericano cierre el 2024 con una deuda del 48.8% del PIB (Producto Interno Bruto), con la promesa gubernamental de mantenerse por debajo del 50% y seguir con unas finanzas públicas consideradas como sostenibles.

Además, el país goza de uno de los niveles de desempleo más bajos de su historia con el 2.7%, aunque tiene como objetivo combatir el alto nivel de informalidad –de los 61 millones de personas activas, 32.5 tienen trabajos informales–.

Actualmente, México también goza de una «época dorada» en materia de comercio exterior. Este año fue el primero que su poderoso vecino, Estados Unidos, comerció más con el país latino que con China. Exportaciones que han supuesto alrededor de 475 mil 600 millones de dólares para México.

“México es una economía abierta al comercio, esa es una de las fortalezas del país”, sostuvo Alberto González Pandiella, jefe de la sección de México y Costa Rica en el departamento de economía de la OCDE, ante el medio Enfoque Noticias.

Pero otros asuntos son mucho más espinosos para los mexicanos. Uno que tiene muy preocupadas a las autoridades son las drogas, tanto el consumo de opiáceos como el fentanilo y las redes de tráfico. Y es que lo que parecía una amenaza fantasma, se ha convertido en una realidad en los últimos tiempos: la presencia del fentanilo en el país.

Un estudio de Harm Reduction Journal demostró que, durante un festival de música electrónica en 2022, esta droga 50 veces más potente que la heroína estaba presente en otras sustancias de consumo más habitual como la cocaína o el éxtasis. Es decir, los productores están adulterando otras drogas con fentanilo. El motivo: generar más adicción, ya que este estupefaciente es altamente adictivo.

Además, los cárteles mexicanos han visto en el fentanilo la droga perfecta para su producción y contrabando a Estados Unidos, donde la adicción es uno de los mayores problemas de salud pública. La mayoría de la droga que se distribuye en EU viene o pasa por México.

Retos que la persona que se haga con la Presidencia de la República tendrá que enfrentar en uno de los países con mayor nivel de complejidad de la región. Ahora la población mexicana tiene unos meses para decidir a quién confía esa compleja tarea.

                                                         
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