Testigos presenciales del operativo en Tapalpa aseguran que el líder del CJNG arrojó su fusil M4 en señal de entrega, contradiciendo la versión oficial del fallecimiento durante el traslado.
A dos semanas del histórico operativo en Tapalpa, Jalisco, la narrativa oficial sobre la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes ha dado un giro inesperado. Según una investigación del periodista Luis Chaparro, testimonios directos de la guardia personal del capo sugieren que «El Mencho» no murió en un intercambio de fuego ni en el trayecto al hospital, sino que fue abatido tras haber depuesto las armas e intentar entregarse a los elementos del Ejército Mexicano.
El último gesto: Un fusil M4 en el suelo
De acuerdo con las declaraciones obtenidas de un secretario cercano y un sicario de su equipo de seguridad, el líder del CJNG habría sido el primero en lanzar su rifle M4 al suelo como señal de rendición. Las fuentes cuestionan por qué la guardia no utilizó su arsenal de lanzagranadas RPG contra el cerco militar, explicando que la orden era entregarse debido a la superioridad numérica de las fuerzas federales. «El patrón fue el primero en aventar el rifle… y ellos terminaron abatiéndolo», relata uno de los testigos presentes en las cabañas.
La moneda de cambio: La libertad de «El Menchito»
La rendición no habría sido un acto de cobardía, sino una estrategia desesperada. Según el secretario particular del capo, Oseguera Cervantes había manifestado anteriormente su deseo de entregarse a cambio de negociar una reducción de la condena de su hijo, Rubén Oseguera «El Menchito», quien purga cadena perpetua en Estados Unidos. Esta versión sostiene que el cuerpo de «El Mencho» ya no presentaba signos vitales al momento de ser subido al helicóptero, desmintiendo que su deceso ocurriera durante el traslado médico.
Sospechas de traición interna
El operativo, que dejó un saldo de 25 elementos de la Guardia Nacional y agentes locales fallecidos el pasado 22 de febrero, también ha sembrado la duda dentro de la estructura criminal. Las fuentes señalan una posible traición por parte de Hugo Gonzalo Mendoza, alias «El Sapo», a quien observaron con equipo táctico poco antes del ataque. La ubicación exacta del líder habría sido filtrada a través del entorno cercano de una de sus parejas sentimentales, lo que facilitó el cerco final de la Secretaría de la Defensa Nacional en este accidentado marzo de 2026.
Fuente: Investigación de Luis Chaparro para Pie de Nota y reportes de seguridad en Jalisco | © Redacción NoticiasPV