Durante el juicio contra el líder de “Los Blancos de Troya”, testigos revelaron que la organización criminal no perdonaba ni a los comerciantes más humildes para exigirles pagos semanales.
La brutalidad de las extorsiones en Michoacán ha alcanzado niveles alarmantes. Durante la reciente audiencia judicial de César Alejandro Sepúlveda, alias “El Botox”, líder del grupo criminal «Los Blancos de Troya», se revelaron testimonios estremecedores que confirman que la organización no solo sometía a grandes empresarios citrícolas, sino también a los sectores más vulnerables de la población.
Un testigo clave, cuya identidad permanece reservada por seguridad, relató ante la Fiscalía que, a pesar de padecer una discapacidad motora y desplazarse en silla de ruedas, era obligado a pagar una cuota semanal. El afectado subsistía vendiendo productos por catálogo, como sábanas y artículos de cocina, para ayudar a su madre; sin embargo, los delincuentes le exigían parte de sus escasas ganancias para dejarlo trabajar.
Reclutamiento forzado y crueldad
El testimonio reveló además que “El Botox” intentó reclutar de manera forzada a la víctima. Según el relato, el líder criminal consideraba que su condición de discapacidad era «ideal» para realizar actividades ilícitas pasando inadvertido ante los controles de las autoridades.
Ruptura criminal y control del limón
La audiencia, presidida por el juez Brasil Cuadra Duarte, también arrojó luz sobre la violenta reconfiguración del mapa delictivo en la región:
Guerra interna: Se confirmó la ruptura entre «Los Blancos de Troya» y «Los Viagras». Como señal de afrenta, «El Botox» ordenó arrojar cuerpos en territorios de sus antiguos aliados, los hermanos Sierra Santana.
Nuevo Cártel: Sepúlveda habría asumido el mando del llamado «Cártel Michoacano Nueva Generación», una alianza estratégica para controlar el precio y la distribución del limón en el estado.
Vinculado a proceso por homicidio
Finalmente, el pasado viernes, «El Botox» fue vinculado a proceso por el asesinato del líder limonero Bernardo Bravo Márquez, ocurrido en octubre de 2025. Aunque no hubo testigos directos del disparo, la Fiscalía presentó pruebas de geolocalización telefónica y testimonios de sus propios hombres de confianza que lo señalan como el autor intelectual y material del crimen. El juez dictó prisión preventiva mientras se desahogan las investigaciones complementarias.
Fuente: Infobae | Redacción NoticiasPV