Desde la frontera con México, Trump y Biden se retan por migración

El demócrata le planteó: “En lugar de jugar a la política con el tema, ¿por qué no simplemente nos reunimos y lo logramos?”
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En una inusual visita a Brownsville, en la frontera con México, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, hizo una sorpresiva invitación a su virtual rival presidencial Donald Trump para trabajar juntos a favor de un acuerdo migratorio bipartidista que permita lidiar con la llegada de cientos de miles de migrantes a la frontera entre Estados Unidos y México.

“Así que esto es lo que le diría al señor Trump: fije una política planificada en lugar de decirle a los miembros del Congreso que bloqueen la legislación. Súmese a mí o yo me sumo a usted para decirle al Congreso que apruebe este proyecto de ley bipartidista de seguridad fronteriza. Podemos hacerlo juntos”, señaló. “En lugar de jugar a la política con el tema, ¿por qué no simplemente nos reunimos y lo logramos?”, imploró.

La sorpresiva invitación presidencial tuvo lugar después que Biden se reunió con agentes de la Patrulla Fronteriza y funcionarios locales de Texas, en uno de los sectores fronterizos que cuentan con la más robusta infraestructura migratoria y tasas menores de encuentros ilegales en comparación con Eagle Pass o Tucson, Arizona.

Biden invitó en ese sentido al Congreso a reconsiderar la iniciativa de ley de propuesta migratoria bipartidista que fue bloqueada a principios del mes por los republicanos del Senado, a solicitud de Trump, para evitar que el presidente estadounidense obtenga algún tipo de victoria legislativa durante el año electoral.

Durante su visita, Biden elogió el trabajo de los funcionarios fronterizos, pero reconoció que hacen falta más recursos para lidiar con el número de encuentros de inmigrantes indocumentados, con el rezago de casos migratorios pendientes, así como con el trasiego ilegal de fentanilo procedente de México.

“Necesitamos hacer más. Es hora de dar un paso al frente. Es hora de dar un paso adelante y proporcionarles mucho más personal y capacidad”, reconoció el presidente.

A más de 500 kilómetros de distancia, en Eagle Pass, Texas, en lo que los republicanos califican como el epicentro del caos migratorio, Trump habló antes que Biden y desplegó un tono marcadamente diferente, además de que comparó la situación en la frontera con México con “una guerra, una operación militar”.

Acompañado por el gobernador de Texas, Greg Abbott, así como del alto mando de la Guardia Nacional de Texas, Trump responsabilizó a la política de “fronteras abiertas” de Biden por los crímenes cometidos por inmigrantes en el país. Específicamente se refirió al asesinato de la estudiante de enfermería en la Universidad de Georgia, Laken Riley. El principal sospechoso es el inmigrante indocumentado venezolano José Ibarra.

“Joe Biden nunca repetirá el nombre de Laken Riley. Pero nosotros lo vamos a repetir. Ha sido una historia terrible”, aseguró Trump después de recibir un informe pormenorizado de las acciones de Texas para frenar la oleada de inmigrantes indocumentados, incluida la decisión de bloquear el acceso de la Patrulla Fronteriza al parque Shelby, fronterizo con México y el emplazamiento de boyas en el Río Bravo, entre otras.

En su turno, el gobernador sostuvo que el presidente pudo haber mantenido bajo control la frontera con México si sólo hubiera dado continuidad a las políticas de Trump, especialmente la permanencia del Título 42, la continuación del programa Quédate en México y haber completado el muro fronterizo.

                                                         
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