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Desde 50 hasta 180 pesos ramos de flores por Día de Muertos

Por Paty Aguilar

Como cada año, desde tiempos inmemoriales, en México y todas sus comunidades, se celebra el Día de Muertos, en este año, 2018, en Bahía de Banderas, Nayarit, la Flor de Cempoalxóchitl, con precios accesibles, ha sido muy socorrida por quienes este Día de Muertos 2018, visitaran los panteones para estar con sus seres queridos que yacen en los camposantos de este municipio.

Pero también, la venta de las clásicas coronas con flores artesanales es adquirida a precios que oscilan desde los 70 hasta los 180 pesos, sin embargo, este último precio, ya por la tarde de este 1 de noviembre, comerciantes artesanos ocasionales, bajaron su precio a 150 pesos.

Sin embargo, es la Flor de “Cempazúchitl”, la que más se ha vendido en este municipio, pero esta flor “Popularmente conocida como flor de Cempazúchitl e incluso Flor de Muerto, su nombre más adecuado sería el de Cempoalxóchitl y viene del náhuatl cempoal, que significa 20 y Xóchitl, que significa flor; para dar el nombre popular de Flor de veinte pétalos. Es una de las flores que no pueden faltar el Día de Muertos y una de las tantas cosas que me encantan de esta época es esta flor, que no solo deleita con su color naranja y amarillo sino que su muy peculiar olor se distingue de cualquiera.” Así la describen en la página web Breaking the Chains.

Por otra parte, en la página Web de Inside México, encontramos una leyenda que cuenta la historia del origen de la flor de Cempasúchil.

Esta hermosa leyenda cuenta la historia de amor de dos jóvenes aztecas, Xóchitl y Huitzilin, así como la leyenda sobre la flor de Cempasúchil.

El romance de estos dos jóvenes comenzó cuando aun eran pequeños. Siendo niños se divertían jugando juntos y disfrutando de los alrededores de su pueblo. Con el tiempo, fue natural que entre ellos un gran amor floreciera.

Cuentan que todas las tardes subían a lo alto de la montaña a llevarle flores a Tonatiuh, el dios sol, él parecía sonreírles desde las alturas ante la ofrenda de los enamorados, y ellos juraron amarse por siempre, incluso más allá de la muerte.

Un día llegó la guerra y los amantes tuvieron que separarse ya que el joven Huitzilin tuvo que marchar a luchar.

Tristemente al poco tiempo llegaron noticias de que Huitzilin había sido herido y finalmente muerto. La bella Xóchitl sintió que su corazón se quebraba de dolor.

Decidió subir por última vez a la montaña para implorarle a Tonatiuh, el dios sol, que la uniera por siempre con su amor. El sol conmovido lanzo uno de sus rayos y al tocar a la joven la convirtió en una hermosa flor, de colores tan intensos como los mismos rayos del sol.

Al poco tiempo llegó un colibrí que amoroso se posó en el centro de la flor.

Era Huitzilin que se había transformado en un bello colibrí. Al instante la flor se abrió en 20 pétalos, de aroma intenso y misterioso… Los enamorados estarían siempre unidos mientras existieran flores de cempasúchil y colibríes. Es así como nació la flor de cempasúchil, la flor de muertos.

En la página Web Descúbrete Viajando, cuentan la historia de esta celebración en nuestro país:

¿Cómo se celebra el Día de Muertos en México?

Cada 1 y 2 de Noviembre, en México se celebra una tradición muy peculiar, y que atrae a miles de turistas movidos por poder ver y vivir semejante festividad. Esta celebración es una de las más conocidas alrededor del mundo por su particularidad y belleza: Me refiero a “Día de Muertos”, una celebración tradicional que tiene orígenes mesoamericanos y que honra a los fieles difuntos (coincide con la celebración católica).

Aunque la celebración se festeja también en varios países de América Central y Estados Unidos, México se ha caracterizado por ser el principal exponente de dicha tradición, por su peculiar culto a la muerte. Dicho culto se puede observar en cada detalle que los mexicanos ponemos para adorar y celebrar a aquellas personas queridas que ya no están con nosotros, y todo ese conjunto de detalles se conjuga en una celebración única, de la que estamos orgullosos, sin duda.


Hablando un poco de los orígenes (para aquellos que no son de México o que quizás no saben mucho de esta tradición), hay registro de esta celebración desde la época prehispánica. Varias etnias honraban a la muerte, incluso antes de que este país se llamara México, por ejemplo los mexicas, mayas y totonacas, establecidos por todo el país.

Nuestros antepasados tenían muchos festejos destinados a la muerte, y éstos se veían reflejados en los muchos rituales que hacían cuando alguien fallecía. Por ejemplo, muchos conservaban los huesos y cráneos de los fallecidos como trofeos, llegando incluso a decorarlos con hermosas joyas.

Este conjunto de rituales, que se convirtió en lo que conocemos hoy como “Día de Muertos”, era un festival de transición de la vida a la muerte, pero sobre todo, era y es toda una celebración. Gracias a esa riqueza prehispánica y cultural que tiene México, el culto a la muerte se ha convertido hoy en día en una tradición de unidad y de festejo.

El tocar un tema como la muerte, vuelve a esta tradición algo que suele generar mucha curiosidad para muchos de los visitantes que vienen al país a vivir cómo verdaderamente se celebra. La muerte, esa que genera miedo, curiosidad y hasta fascinación para muchos pueblos, se plasma en México en una bellísima festividad llena de luz, que muestra nuestra identidad.

En el año de 2003, la UNESCO distinguió a la festividad de “Día de Muertos” como Obra Maestra Del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, diciendo que esta celebración es una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo de México y del mundo, y que debe preservarse por su fuerza y majestuosidad.

¿Qué se celebra en específico?

Me he topado con muchos extranjeros que quizás conocen la festividad, pero no saben en específico que se celebra o de qué manera. Creo que para verdaderamente entenderla, hay que vivirla, hay que sentirla, sin embargo acá te cuento un poco de qué es y cómo celebramos esta tradición en México:

El objetivo en realidad es, como lo he dicho, celebrar y honrar a la muerte y a nuestros difuntos. Creemos en que durante esos días, las almas de la gente que quisimos y que falleció, regresan a la tierra para poder pasar tiempo otra vez con nosotros, para que puedan volver a comer y beber aquellas cosas que les gustaban, que puedan volver por unos días para acompañarnos.

Creemos que nuestros muertos vuelven, y las familias nos reunimos para celebrar en grande esa visita y dar bienvenida a sus almas, que nos vienen a visitar. Para poder festejarlos, les ponemos altares, con símbolos y accesorios en específico para recibirlos con todo el amor del mundo, y poder convivir con sus almas una vez más.

Los altares y ofrendas.

Uno de los elementos más representativos de esta festividad, son sin duda, los altares con sus ofrendas para los fieles difuntos. El altar como tal, se vuelve una representación de la muerte y del fallecido en específico, ya que la mayoría de las veces se colocan de forma individual, para cada persona que murió.

Esto se realiza para poder colocar todos aquellos elementos de los que la persona que murió, era afín. Por ejemplo, se coloca aquella comida que le gustaba a esa persona, junto con alguna bebida que disfrutaba mucho. También es común colocar agua en todas las ofrendas, ya que se tiene la creencia que las almas vienen cansadas de venir desde el otro mundo, y encontrar agua calma su sed.

Hay muchos lugares en el país, en los que la tradición es más arraigada, y se colocan diferentes elementos dependiendo el día. Se empieza por colocar la imagen del fallecido junto con una veladora, su luz guiará a las almas para que sepan cómo llegar a la tierra y a su casa, los días siguientes se coloca fruta (generalmente de temporada) como mandarinas o guayabas, y para el primero de noviembre se coloca toda la comida que le gustaba al fallecido, tequila, mezcal, dulces, flores y el tradicional incienso, que tiene el propósito de guiar a los muertos.

Por tradición, los altares suelen tener niveles, y dependiendo las costumbres o creencias de cada familia o pueblo, pueden ser de dos, tres o hasta siete niveles. Cada nivel representa y significa algo en específico. Los más comunes, y que generalmente se colocan en la mayoría del país, son los de dos niveles que representan como tal la tierra y el cielo.

Los altares de tres niveles son característicos de ciertos pueblos del país (por ejemplo Huaquechula en el estado de Puebla). En estos, el primer nivel significa el mundo terrenal, aquí es dónde se coloca la fotografía del fallecido, su comida y bebida favorita, el segundo nivel representa el inframundo o el purgatorio para los católicos, y el tercer nivel significa la consagración celestial, en el que generalmente se coloca un cristo o imagen de algún santo que guiará el alma de la persona.

Las ofrendas de siete niveles, representan todos los pasos o fases por las que tiene que pasar el alma de la persona que murió para poder llegar a la cúspide de su descanso espiritual. Cada escalón de la ofrenda se cubre con papel picado (que representa la pureza y el duelo por sus colores), y artículos específicos como ángeles o sal.

En el nivel más alto se coloca la imagen de Cristo, en los siguientes 5 niveles se colocan diferentes elementos como el pan de muerto que se ofrece como alimento y consagración, frutas, platillos, fotografías y las tradicionales calaveritas de azúcar. En el séptimo nivel (a ras de piso) se coloca una cruz formada por flores, que representa el contacto con la tierra, y que sirve de guía para que el alma llegue a la ofrenda.

Hay muchos lugares en el país, en los que la gente literal abre sus casas, para que todos los visitantes que quieran pasar a ver la ofrenda, entren como si estuvieran en su casa. Son bienvenidos como si fueran de la familia, e incluso les brindan comida y bebida gratis; eso es algo que me sorprendió gratamente al darme cuenta de la bondad y humildad de la gente, que puede vivir en la total pobreza, pero que le brinda un plato de comida y una sonrisa a un completo desconocido.

Las flores.

Las flores tradicionales de esta época son sin duda, las flores de cempasúchil. Su hermoso color amarillo intenso y morado, caracterizan a estas flores, que se cosechan anualmente en específico para celebrar Día de Muertos. Cada año aproximadamente se utilizan dos millones de flores para la celebración.

Los aztecas también usaban este tipo de flor para sus rituales, altares y tumbas; las utilizaban porque creían que la flor guardaba los rayos del sol (por su color). La tradición dice que se esparcen cerca del altar para poder facilitar la llegada del alma de la persona que murió a la ofrenda, y no se pierda cuando venga a la tierra. Junto con las flores también se colocan veladoras, para que el trayecto sea más fácil para el alma del fallecido.

¿Por qué dos días?

1 y 2 de Noviembre de cada año ¿Por qué la celebración dura dos días? La realidad es que se hace una división en la que se celebra a diferentes grupos de personas que murieron.

El primero de noviembre se celebra a todos los niños (menores a 15 años) que murieron. El día dos noviembre, o comúnmente conocido como día de todos los santos, es en el que se festeja la llegada de todos los muertos adultos.

Incluso, los días previos también se celebran por ejemplo a las personas que murieron bajo circunstancias en específico, como ahogados o por un accidente.

La tradición marca que todas las almas llegan a la tierra el primero de noviembre (a las 12 de la tarde) y se van de este mundo el día dos de noviembre, generalmente a la misma hora.

La visita a los panteones.

Visitar a nuestros difuntos en los panteones, es también una de las actividades más tradicionales de Día de Muertos. El propósito es poder limpiar las tumbas, arreglarlas y ponerles flores a nuestros difuntos.

Generalmente el día 2 de noviembre es cuando más personas acuden a los panteones a visitar a sus muertos, y es una tradición en la que acude toda la familia. Incluso llevan música para festejar, y pueden pasan horas rezando.

Las catrinas.

Uno de los personajes que más se asocia con Día de Muertos alrededor del mundo, son sin duda las famosas catrinas. La figura como tal de la catrina, fue creada y concebida por el caricaturista José Guadalupe Posada en la época del Porfiriato en México (1910).

Durante esa época se empezaron a popularizar los textos y escritos en los que se criticaba la situación que vivía el país, y a la gente de clase privilegiada. Los escritos fueron acompañados de dibujos de calaveras y esqueletos, que de forma burlona, criticaban la hipocresía de la sociedad, que vestía ropas de gala o asistían a fiestas a las que solamente podía entrar “gente de alta sociedad”.

La palabra como tal de “catrina” se asoció por ende, a una dama elegante y que vestía bien. José Guadalupe Posada apuntó: «La muerte, es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera». Quiso destacar esta característica en sus dibujos, al hacer énfasis en que todos iban a acabar siendo huesos al final de su vida, sin importar su clase social.

Después, el pintor y muralista Diego Rivera, fue quien le dio el atuendo característico (con su estola de plumas y ropas vistosas) a la catrina que conocemos, y que podemos observar en la mayoría de las imágenes actualmente.

Hoy en día, las catrinas se han vuelto un elemento completamente popular, al llevarlo fuera de esas pinturas y murales, para convertirse en parte de la cultura mexicana para la celebración de Día de Muertos. Es cada vez más común verla plasmada en diferentes formas a lo largo del país, artesanías, joyería, parodias, y obviamente en la misma gente, que se viste de catrinas para festejar estos días.

Las calaveritas.

Al hablar de las famosas calaveritas, nos referimos a dos conceptos que se pueden dividir de la siguiente manera:

°Las calaveritas de azúcar.

Las tradicionales calaveritas de azúcar, son un elemento que se puede observar prácticamente en cualquier ofrenda de Día de Muertos. Éstas tienen su origen en “tzompantli”, un altar mesoamericano, que incluía una hilera de cráneos de personas que habían sido sacrificadas, y que en honor a los dioses, se ensartaban a través de perforaciones.

Con la llegada de los españoles, el ritual fue cambiando y los cráneos humanos fueron sustituidos por las calaveritas de azúcar que conocemos hoy en día. Las calaveritas se fabrican con una técnica, precisamente traída por los españoles, llamada Alfeñique, y que consiste en una especie de caramelo a base de azúcar, después se agregan detalles como los anillos en los ojos.

También se pueden elaborar de otros materiales como chocolate o amaranto, pero sin duda, las tradicionales son las de azúcar. Se suele poner el nombre de la persona que falleció o para quien está destina, en la parte superior de la calaverita, como símbolo de recordatorio.

°Las calaveritas literarias.

Las calaveritas literarias son un conjunto de rimas que se componen en un verso literario. Se crean específicamente para alguien, relatando de forma irreverente, con forma de epitafio alguna experiencia, y que simule que la persona haya muerto.

Son muy famosas, y se usan para expresar muchos sentimientos que quizás no se podrían expresar de alguna otra forma. Se suelen acompañar de dibujos de catrinas.

El pan de muerto.

Otro de los símbolos que caracterizan sin duda a esta celebración, es el tradicional pan de muerto u hojaldras. Solamente se consume en época previa a Día de Muertos (desde septiembre se puede encontrar en muchos lugares), y obviamente durante el 1 y 2 de noviembre.

Su origen se remonta a la época prehispánica, en la época de los sacrificios humanos. La leyenda cuenta que una princesa fue ofrecida a los dioses, su corazón aun latiendo se introducía a una olla con amaranto y después se mordía el corazón por quien encabezaba el ritual como señal de agradecimiento.

Sin embargo, cuando llegaron los españoles, rechazaron tales rituales, y el pan evolucionó a uno hecho de trigo en forma de corazón, bañado en azúcar roja que simbolizaba la sangre derramada, y con forma huesos en la parte superior. Actualmente, el círculo que se encuentra arriba, simboliza el cráneo, y se colocan partes a los lados que simbolizan los huesos de los difuntos.

Día de muertos es un conjunto impresionante de sonidos, colores, sabores y olores que llenan el alma y el corazón con tan solo pararse frente a alguna ofrenda o pasear por un campo lleno de flores. Poder ver cómo la gente vive sus tradiciones, es algo maravilloso, y más aún es darse cuenta que lo que hace grande a este país, sin duda es poder seguir manteniendo nuestras tradiciones, no olvidarlas.

La tradición de celebrar a la muerte, es un reencuentro de otro nivel. Celebramos el poder reencontrarnos un par de días al año con las almas de nuestros seres queridos, que vienen a visitarnos. Pero también hay un reencuentro entre los que seguimos en la tierra, al poder fomentar nuestra unión como familias.

En lo personal, Día de Muertos es una de mis tradiciones favoritas, y cada año cuando, desde que llega Octubre yo soy la más feliz de poder tener la oportunidad de ver y disfrutar tan hermosa celebración. Creo que es indiscutible que cada año estamos frente a una de las celebraciones más hermosas de este país, y a pesar que quizás muchos no crean en el cielo, en rezos o en el retorno de las almas, al poder ser parte de Día de Muertos, se acaban vinculando con México de una forma única que genera un conjunto de sentimientos inexplicables.

Los invito a que, si no son de México, vengan a mi país para vivirlo, para sentirlo en cada paso, en cada color y sabor, para fundirse en sus tradiciones y majestuosidades. Vengan a disfrutar de una de las celebraciones más importantes a nivel mundial, les aseguro que no se arrepentirán. Y para todos mis amigos mexicanos, hago una invitación general para que no nos olvidemos de estas hermosas tradiciones, y nos sintamos siempre orgullosos y afortunados de poder vivirla cada año.

Hasta aquí lo que se informa en esta página Web Descúbrete Viajando, que nos permite conocer más sobre la historia de lo que para México significa esta gran celebración del Día de Muertos durante el 1 y 2 de noviembre.

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