Pese al éxito en la recuperación de la tortuga golfina gracias a los campamentos de protección, factores naturales y humanos impiden que la mayoría alcance la edad adulta.
Las costas del Estado de Jalisco registran una recuperación sostenida en el arribo y desove de la tortuga marina golfina (Lepidochelys olivacea), consolidándose como uno de los esquemas de preservación ambiental más destacados del Pacífico mexicano. Sin embargo, biólogos y especialistas en fauna marina advierten que la alta densidad de anidaciones no disminuye la vulnerabilidad de la especie, debido a que factores ecológicos y riesgos antropogénicos reducen la probabilidad de supervivencia a niveles críticos.
Los indicadores técnicos documentan que una hembra deposita un promedio de 80 a 100 huevos por nido, alcanzando tasas de eclosión de entre el 75% y el 90% dentro de los esquemas de confinamiento controlado. A pesar de estas cifras favorables en el nacimiento de neonatos, la presión de los depredadores naturales en el océano, sumada a la pesca incidental, la contaminación por microplásticos y el desarrollo inmobiliario desmedido en el litoral, provocan que estadísticamente sólo una de cada mil crías logre completar su ciclo de desarrollo hasta la etapa reproductiva adulta.
Durante la temporada de anidación, la cual se desarrolla de junio a diciembre, los municipios costeros de la zona norte, como Puerto Vallarta y Cabo Corrientes, activan operativos de vigilancia nocturna a través de campamentos tortugueros oficiales. Estos espacios realizan labores de recolección de nidadas, reubicación en áreas de incubación segura y programas de educación ambiental para el turismo, blindando los corredores biológicos frente al saqueo clandestino y el tránsito vehicular en las franjas de arena.
Fuente: Agencia Jafríco | © Redacción NoticiasPV