Un estudio de la ONU expone que el estigma de ser «viejas» o «quejosas» genera una brecha salarial inexplicable, mientras el sistema de salud las abandona a diagnósticos tardíos.
La transición a la menopausia no es solo un fin reproductivo; en México, es un factor de empobrecimiento. El estudio ‘Efectos de la transición a la menopausia en la participación económica de las mujeres en México’, presentado por la UNFPA (ONU), revela una realidad alarmante: el 30% de la brecha salarial entre hombres y mujeres de 40 a 60 años carece de justificación técnica, lo que apunta a una discriminación directa por razones de edad y género en las empresas del país.
El reporte destaca que procesos como el climaterio (que puede durar hasta 25 años) y la perimenopausia (la fase de reducción hormonal previa) golpean el desempeño laboral debido a síntomas como la niebla mental, dolor articular y ansiedad. Sin embargo, en lugar de recibir apoyo, las trabajadoras mexicanas enfrentan un entorno hostil donde el miedo a ser estigmatizadas como «improductivas» las silencia, perpetuando un ciclo de maltrato profesional que las orilla a renunciar años antes de su jubilación oficial.
El fracaso del sistema de salud y el «impuesto» biológico
La investigación de la ONU, basada en datos de la ENOE del INEGI (2015-2025), pone el dedo en la llaga sobre la desatención institucional. Las mujeres mexicanas denuncian una «carga económica adicional» debido a que el sistema público de salud no cubre las necesidades de esta etapa. Esto se traduce en:
Maltrato médico: Experiencias de frustración ante búsquedas de atención especializada.
Diagnósticos tardíos: Confusión de síntomas con otras patologías por falta de perspectiva de género.
Gastos imprevistos: Pagos continuos en consultas privadas y fármacos que merman sus ahorros de vida.
La ONU es clara: México requiere políticas públicas que garanticen acompañamiento legal y psicológico en los centros de trabajo. No se trata solo de un proceso biológico, sino de un derecho económico; sin condiciones laborales incluyentes, la experiencia y el talento de las mujeres maduras seguirán perdiéndose en un sistema que las etiqueta como desechables tras el fin de sus años reproductivos.
Fuente: Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) / INEGI | © Redacción NoticiasPV


