Prestadores de servicios enfrentan un escenario crítico al no contar con turismo ni ingresos, por lo que este lunes iniciaron por su cuenta la reconstrucción de la zona afectada.
La indignación y la incertidumbre se apoderaron de los comerciantes y enramaderos de la zona costera de Boca de Tomates, luego de que las intensas lluvias generadas por el paso de la tormenta Polo provocaran severos destrozos en la infraestructura de sus negocios.
Las marejadas y las fuertes corrientes derribaron palapas, estructuras de madera y mobiliario, dejando un panorama de devastación a lo largo de la playa.
Los afectados manifestaron un profundo malestar ante la magnitud de los daños materiales sufridos en el patrimonio del que depende el sustento de decenas de familias de la localidad.
Ante la urgencia de la situación y la falta de apoyos inmediatos, los prestadores de servicios se dieron a la tarea desde las primeras horas de este lunes de comenzar las labores de limpieza, retirada de escombros y rehabilitación de la zona.
Con herramientas propias y esfuerzo comunitario, los locatarios trabajan a marchas forzadas para rescatar el material que aún resulta útil y levantar nuevamente sus estructuras.
La jornada comunitaria refleja el intento desesperado de los trabajadores por devolver la operatividad a sus negocios antes de que finalice la semana.
El impacto del fenómeno meteorológico no solo destruyó las ramadas, sino que paralizó por completo la actividad económica de este destino gastronómico.
Actualmente, la falta de condiciones mínimas en la playa y la evidente devastación del área han ahuyentado totalmente al turismo, dejando a los comerciantes sin posibilidades de generar ingresos.
Ante la ausencia total de trabajo y visitas en el lugar, los afectados hacen un llamado urgente para la implementación de acciones de recuperación que permitan reactivar el flujo de visitantes a la brevedad.









