Falleció por disparo de arma de fuego en El Calvario *Gracias a los estudios por medio de la biometría dactilar lograron saber su identidad *La información la reveló un colectivo de búsqueda y fue confirmada por el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses
Lo que en julio de 2022 inició como una investigación por el hallazgo de un hombre sin vida en una calle de la colonia El Calvario, en la delegación de El Pitillal, continúa siendo un caso abierto en el ámbito humano y forense.
A pocos meses de cumplirse cuatro años de aquel suceso, el cuerpo permanece sin ser reclamado oficialmente en las instalaciones del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF).
La situación salió nuevamente a la luz luego de que integrantes del colectivo Una Luz Para Nuestros Desaparecidos Puerto Vallarta, realizaran trabajos de revisión y cruce de información en bases de datos nacionales de personas desaparecidas y cuerpos sin identificar.
Gracias al uso de herramientas de biometría dactilar y diversos procesos de cotejo de información, el colectivo informó que fue posible obtener una identificación preliminar del hombre que permanecía registrado como desconocido desde el 30 de julio de 2022.
De acuerdo con los datos obtenidos, se trataría de José Antonio Rábago Villafranca, aunque las autoridades continúan con los procedimientos oficiales correspondientes para la validación y entrega legal de los restos a sus familiares.
Los registros oficiales señalan que la mañana del 30 de julio de 2022 autoridades municipales fueron alertadas sobre la presencia de una persona tirada sobre la calle Genaro Padilla, frente al número 438, en la colonia El Calvario.
Al lugar acudieron elementos de la Policía Municipal y personal de emergencia, quienes confirmaron que el hombre ya no contaba con signos vitales.
Posteriormente la zona fue acordonada y puesta a disposición de la Fiscalía del Estado para el inicio de las investigaciones correspondientes.
Personal de la Policía Investigadora y peritos forenses realizaron el procesamiento de la escena y el levantamiento del cuerpo, que desde entonces fue trasladado al Servicio Médico Forense, donde confirmaron que había sido asesinado con arma de fuego.
Actualmente y de acuerdo con la información difundida por el colectivo de búsqueda, los análisis recientes permitieron establecer una posible identidad para la víctima mediante la comparación de huellas dactilares y registros oficiales.
Incluso trascendió que habría existido comunicación entre las autoridades con una persona que podría estar relacionada familiarmente con el ahora occiso; sin embargo, hasta el momento ninguna persona se ha presentado formalmente ante las autoridades para reclamar el cuerpo sin vida.
Mientras tanto, el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses mantiene disponible una ficha pública con información física y señas particulares que permitan fortalecer el proceso de localización de familiares.
Según los registros forenses, el día del hallazgo el hombre vestía una camisa roja con una franja gris al centro, pantalón de mezclilla azul y botas negras al momento de ser localizado.
Entre las señas particulares destacan dos tatuajes: uno en el tórax izquierdo con la leyenda «Rafa – Faby» unida por dos líneas de vida, y otro en el antebrazo izquierdo con la figura de una corona acompañada por la leyenda «Naye».
El caso refleja una realidad que continúa enfrentando los servicios forenses en diversas regiones del país: personas que, pese a haber sido localizadas e incluso contar con indicios de identidad, permanecen durante años sin ser reclamadas por familiares.
Organizaciones de búsqueda reiteraron el llamado a cualquier persona que considere tener información relacionada con José Antonio Rábago Villafranca o con sus familiares para que se acerque a las autoridades competentes y al Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, con el fin de avanzar en el proceso de identificación y restitución de los restos.
A casi cuatro años de aquel hallazgo que movilizó a corporaciones policiacas y ministeriales en El Pitillal, la historia permanece inconclusa, a la espera de que alguien reconozca oficialmente a quien durante años figuró únicamente como un nombre sin identificar pendiente en los registros forenses.









